Una violenta tormenta ha puesto en estado de máxima alerta a la región de Lombardía, en el norte de Italia, donde las autoridades han activado el nivel rojo ante el riesgo inminente de inundaciones, desbordes de ríos y deslizamientos de tierra. Se trata de un evento climático poco habitual en esta época del año y de gran intensidad.
El fenómeno está vinculado al paso del ex ciclón tropical Erin, que, tras atravesar Francia, alcanzó el norte de Italia, trayendo consigo un sistema de baja presión atlántico que ha desatado lluvias torrenciales, caída de granizo y tormentas eléctricas en vastas áreas del país.
Según datos oficiales, las ráfagas de viento han llegado a alcanzar velocidades de hasta 90 kilómetros por hora. Estas condiciones extremas llevaron a la Protección Civil italiana a emitir diferentes niveles de alerta, especialmente en zonas montañosas y lacustres como Valchiavenna, Prealpes varesinos, Lario y Prealpes occidentales.
El pronóstico no es alentador. Medios locales como La Repubblica anticipan que la inestabilidad continuará a lo largo de la jornada y se desplazará hacia el centro del país durante la madrugada, lo que mantiene a las autoridades en constante evaluación del riesgo.
Como medida preventiva, el Ayuntamiento de Milán ordenó el cierre total de parques y áreas verdes, una decisión orientada a evitar accidentes por caída de árboles u objetos arrastrados por el viento. Esta disposición se mantendrá hasta nuevo aviso, posiblemente más allá del viernes.
La vigilancia se ha concentrado en los ríos Seveso y Lambro, cuyos niveles han aumentado peligrosamente. Las autoridades no descartan evacuaciones, recordando antecedentes recientes en los que ambas cuencas causaron graves daños en la capital lombarda.
En la provincia de Pavía, también en Lombardía, el temporal ha generado serios inconvenientes. Los bomberos locales atendieron más de cien llamadas de emergencia, principalmente por inundaciones y caída de árboles, según informó Rai News.
Entre las localidades más afectadas se encuentran Verrua Po, Casteggio y Voghera, donde las intensas ráfagas de viento provocaron cortes de rutas y afectaron el suministro de servicios básicos. La carretera estatal 38 “dello Stelvio”, importante por su valor turístico, fue cerrada temporalmente debido a deslizamientos y árboles caídos.
El fenómeno no se limita a Lombardía. En la región de Trentino-Alto Adigio, las autoridades activaron un aviso de meteorología severa debido al ingreso de aire húmedo e inestable proveniente del suroeste. Las lluvias previstas podrían acumular entre 40 y 80 mm, llegando a superar los 100 mm en zonas puntuales.
En respuesta, se instalaron redes de contención en el río Sarca para frenar el paso de sedimentos y reducir el impacto de posibles crecidas. A pesar de estas medidas, las lluvias ya han causado inundaciones en varias localidades del Val Passiria, afectando viviendas, caminos rurales y carreteras.
El avance del agua ha generado la interrupción temporal de vías, daños materiales y movilización de equipos de emergencia para asistir a los afectados. Aunque no se han reportado víctimas, el impacto económico y logístico de este evento ya es considerable.
En el centro del país, la ciudad de Florencia también tomó precauciones: se ordenó el cierre de parques, jardines y ciclovías en las riberas del río Arno. Además, se suspendieron eventos al aire libre, ferias y mercados, ante el temor de que el temporal siga desplazándose hacia otras regiones del territorio italiano.


