De São Paulo a Rio de Janeiro, los brasileños enfrentan una ola de intoxicaciones por alcohol adulterado que ha encendido alarmas sanitarias. Un muerto y al menos 11 intoxicaciones confirmadas ponen en evidencia la gravedad de la situación.
Las autoridades del Ministerio de Salud investigan otras 102 posibles víctimas mientras el origen del alcohol tóxico, principalmente metanol, aún se desconoce. Este químico industrial es altamente peligroso para humanos y puede causar daño hepático y neurológico.
Nueve de cada diez casos se reportaron en Sao Paulo, el estado más rico y poblado del país. Sin embargo, las intoxicaciones se han registrado también en Brasilia y otros cuatro estados, según los informes oficiales.
La prensa local reportó pacientes hospitalizados en coma y una mujer que perdió la visión tras consumir vodka adulterado en un bar paulista, un hecho que ha generado temor entre los consumidores.
Muchos ciudadanos han decidido suspender temporalmente el consumo de destilados como vodka, gin, whisky o cachaça. Rafael Martínez, arquitecto de 30 años, aseguró que prefiere gaseosas y cerveza hasta que la situación se normalice.
En barrios tradicionales de Sao Paulo como Vila Mariana y Jardins, el ambiente en bares y restaurantes se tornó sombrío y con poca concurrencia, reflejando la creciente desconfianza de los clientes.
La policía federal investiga posibles conexiones con el crimen organizado. Mientras tanto, el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva creó una “sala de situación” para enfrentar la crisis y asegurar la disponibilidad de antídotos como etanol farmacéutico y fomepizol.
El metanol es inodoro e insípido, lo que dificulta su detección por parte de los consumidores. Los bares y restaurantes dependen de distribuidores locales, pero los dueños reconocen que la cadena de suministro no garantiza la seguridad absoluta.
Nikolaos Loukopoulos, propietario del restaurante griego Athenas en la calle Augusta, suspendió temporalmente la venta de tragos alcohólicos. “Anoche nadie pidió bebidas con destilados. Con una cerveza estamos bien”, comentó.
En Río de Janeiro aún no se han reportado casos, pero locales en Ipanema y otras zonas costeras publicaron comunicados asegurando que sus bebidas son seguras, buscando tranquilizar a los clientes.
Consumidores como Thais Flores y Raquel Marques optan por alternativas menos riesgosas, aunque algunas personas aún se animan a probar tragos bajo supervisión, ignorando que el metanol no tiene olor ni sabor, lo que aumenta el riesgo de intoxicación.
Las autoridades recomiendan extremar precauciones y evitar consumir cualquier bebida alcohólica de procedencia dudosa mientras continúan las investigaciones y se buscan antídotos suficientes para enfrentar la crisis.


