Alarma sanitaria en Argentina: aumentan los casos de tos ferina y ya se reportan siete muertes

La circulación de la tos ferina volvió a intensificarse en Argentina y las autoridades sanitarias confirmaron más de 600 contagios en lo que va del año. El país enfrenta un escenario marcado por el descenso de los niveles de vacunación, lo que ha derivado en un incremento de casos graves, principalmente en bebés y niños pequeños.

Los contagios de tos ferina, también conocida como tos convulsa o coqueluche, registraron un incremento sostenido en Argentina durante los últimos meses. Según los datos difundidos por el Ministerio de Salud, ya son 627 los casos confirmados en lo que va del 2025, además de siete fallecimientos asociados a esta enfermedad altamente contagiosa.

Las autoridades sanitarias detallaron que la mayoría de las víctimas son bebés y niños pequeños, el grupo más vulnerable frente a esta infección. Entre los fallecidos se encuentran cuatro menores de entre 6 y 23 meses, junto con tres lactantes de menos de dos meses, que no habían recibido la inmunización correspondiente.

El aumento de casos coincide con una caída generalizada en las tasas de vacunación, un fenómeno que preocupa a los especialistas y que se ha profundizado en los últimos años. La disminución en la cobertura afecta especialmente a los esquemas infantiles, considerados fundamentales para prevenir formas graves de la enfermedad.

La tos ferina es provocada por la bacteria Bordetella pertussis, que ocasiona una tos persistente e intensa que puede prolongarse durante semanas. Si bien es una enfermedad de circulación global, sus complicaciones pueden ser severas, sobre todo en bebés y personas con patologías preexistentes.

Los casos reportados en Argentina se concentran principalmente en Córdoba, Buenos Aires, Salta, Tierra del Fuego, Ciudad de Buenos Aires, Mendoza y Santa Fe, según el Boletín Epidemiológico. También se observaron contagios en adultos, sobre todo en mayores de 20 años.

Parte del incremento en adultos se vincula a un brote registrado en la provincia de Tierra del Fuego, donde se detectó una mayor circulación de la bacteria. Este fenómeno lleva a reforzar las recomendaciones de vacunación para adolescentes y adultos que integran grupos de riesgo.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió en junio de 2025 sobre un repunte regional de los casos, instando a los países a fortalecer la vigilancia y a garantizar la cobertura de vacunas. El organismo recordó que estas enfermedades resurgentes pueden expandirse rápidamente cuando los niveles de inmunización descienden.

En Argentina, el crecimiento de los contagios comenzó hacia finales de 2024, pero el número de casos registrados en 2025 triplica al del año anterior, según datos recopilados por la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP). Los especialistas vinculan este comportamiento a la baja generalizada en los controles de vacunación.

La SAP alertó que la cobertura de la tercera dosis de la vacuna quíntuple —que incluye la protección contra la tos ferina y se aplica a los seis meses— disminuyó en aproximadamente diez puntos porcentuales respecto a la etapa previa a la pandemia. Esto implica que miles de lactantes no completaron el esquema recomendado.

La entidad pediátrica manifestó su preocupación por la baja adherencia a las vacunas en niños, adolescentes y embarazadas. En este último grupo, la cobertura alcanza el 69%, cifra que consideran insuficiente debido a que la protección materna es clave durante los primeros meses de vida del bebé.

El Calendario Nacional de Vacunación establece la aplicación de varias dosis contra la tos ferina: a los 2, 4 y 6 meses; refuerzos entre los 15 y 18 meses; uno a los 5 años y otro a los 11 años. Además, se recomienda una dosis a embarazadas desde la semana 20, personal de salud y convivientes de recién nacidos prematuros.

Desde la SAP enfatizaron que la vacunación sigue siendo la medida más efectiva para evitar casos graves y fallecimientos por coqueluche. También remarcaron la importancia de alcanzar coberturas superiores al 95% en los grupos objetivo, con el fin de disminuir la circulación de la enfermedad y proteger a la población más vulnerable.