El gobierno de Venezuela, encabezado por Nicolás Maduro, ha decidido llevar a cabo una campaña de señalamiento contra siete expresidentes latinoamericanos que han expresado su apoyo a Edmundo González Urrutia, el líder opositor que se autoproclama ganador de las elecciones de julio. A través de carteles de “se busca”, las autoridades acusan a los exmandatarios de conspiración y complicidad con actos terroristas, mientras se aproxima la fecha de la toma de posesión presidencial prevista para el 10 de enero, un evento que Maduro asegura marcará el inicio de su tercer mandato.
Diosdado Cabello, ministro del Interior, fue el encargado de anunciar esta medida, que incluye la distribución de los carteles en todos los rincones del país: calles, puertos, aeropuertos y puntos de control. La lista de exgobernantes señalados incluye a Andrés Pastrana (Colombia), Mario Abdo Benítez (Paraguay), Vicente Fox y Felipe Calderón (México), Mireya Moscoso y Ernesto Pérez Balladares (Panamá), y Jamil Mahuad (Ecuador).

Los carteles, que fueron mostrados por Cabello durante su programa semanal en el canal estatal VTV, los identifican como “invasores” y los acusan de “atentar contra la paz de Venezuela”. El tono de las declaraciones de Cabello no dejó lugar a dudas sobre la gravedad con la que el gobierno venezolano considera esta situación, calificando a los exmandatarios como “delincuentes”.
El ministro insistió en la idea de que estos expresidentes no tienen lugar en Venezuela y, al ser cuestionado sobre su posible entrada al país, afirmó rotundamente que “no nos da la gana que entren”. Esta postura refleja el enfoque combativo del régimen, que no está dispuesto a permitir ninguna interferencia externa en lo que consideran un proceso legítimo de reelección.
“Este es un país soberano, este es un país independiente”, agregó Cabello, dejando claro que el gobierno venezolano no tolerará lo que consideran una injerencia internacional. Su mensaje fue explícito: “Si ustedes quieren venir, aquí los estamos esperando, con mucho gusto los estamos esperando, después no se estén quejando”. De este modo, las autoridades se muestran preparadas para cualquier eventualidad, incluso con un tono de confrontación hacia los expresidentes que se oponen al mandato de Maduro.
La Asamblea Nacional, dominada por el oficialismo, también intervino en este asunto el martes, declarando a estos ex gobernantes como personas “no gratas”. En una declaración oficial, el parlamento venezolano los calificó de “fascistas” y “ultraderechistas”, afirmando que su presencia en Venezuela el 10 de enero representaría una “invasión” a la soberanía del país.
Esta resolución de la Asamblea Nacional de mayoría oficialista también expresa el rechazo absoluto a las declaraciones de los exmandatarios, que han manifestado su intención de estar presentes en el país para respaldar a González Urrutia, quien reivindica la victoria en los comicios de julio de 2024. En esos comicios, Nicolás Maduro fue proclamado ganador por el órgano electoral, aunque la oposición cuestiona la legitimidad del proceso.
González Urrutia, por su parte, continúa insistiendo en que tomará posesión como presidente el 10 de enero, pese a la oposición tanto nacional como internacional. Durante su gira por varios países latinoamericanos, el líder antichavista ha buscado consolidar apoyo y visibilidad para su causa, que desafía la autoridad de Maduro.
El ambiente político en Venezuela es cada vez más tenso, con dos facciones antagónicas que se disputan el control del país. Mientras Maduro se afianza en el poder, respaldado por el aparato estatal, la oposición se organiza para hacer valer lo que consideran un mandato legítimo de González Urrutia.
La respuesta del gobierno venezolano a estos desafíos es clara: no tolerarán ninguna intervención externa en lo que consideran un proceso soberano. La distribución de los carteles de “se busca” y las declaraciones amenazantes hacia los exmandatarios son un reflejo de la estrategia de confrontación que Maduro y su gobierno han adoptado frente a la crisis política y social que atraviesa el país.
Con la fecha de la toma de posesión acercándose, se espera que las tensiones entre el régimen de Maduro y la oposición continúen escalando, y que la comunidad internacional siga de cerca los eventos que se desarrollen en Venezuela en los próximos días.


