Uno de cada dos perros y gatos tiene sobrepeso: el error que cometen muchos dueños

Una investigación analizó millones de casos veterinarios y concluyó que el sobrepeso en perros y gatos no depende solo de la alimentación. El vínculo con sus tutores también juega un papel clave en el problema.

La obesidad se convirtió en uno de los principales problemas de salud en perros y gatos. Según una investigación publicada en la revista científica Animals, cerca de la mitad de las mascotas adultas presenta sobrepeso u obesidad, una condición que aumenta el riesgo de diabetes, enfermedades cardíacas, dolor articular y una menor expectativa de vida.

El estudio, realizado por las investigadoras Rimini Quinn y Anne Quain, de la Universidad de Sídney, sostiene que las dietas tradicionales suelen fracasar porque se enfocan únicamente en reducir calorías y aumentar la actividad física, sin considerar el comportamiento de los animales ni la relación que mantienen con sus tutores.

Los datos muestran que el problema es más frecuente de lo que muchos creen. Una revisión de casi 4,9 millones de perros y 1,3 millones de gatos reveló que el exceso de peso afecta al 50% de los perros adultos y al 45% de los gatos. Sin embargo, muchos dueños no logran identificarlo a tiempo.

Las especialistas detectaron un fenómeno conocido como “ceguera de peso”, que lleva a los tutores a subestimar la condición corporal de sus mascotas. En uno de los estudios analizados, el 75% de las personas evaluó incorrectamente el peso de perros en fotografías y más de un tercio hizo lo mismo con sus propios animales.

La investigación también encontró que el sobrepeso está relacionado con hábitos compartidos dentro del hogar. Los perros que viven con tutores sedentarios o con problemas de obesidad tienen mayores probabilidades de desarrollar exceso de peso. Además, muchas mascotas aprenden a pedir comida de manera insistente porque esa conducta fue recompensada anteriormente con golosinas, premios o sobras de la mesa.

Según las autoras, cuando los dueños intentan reducir esas recompensas, los animales suelen intensificar sus pedidos de comida hasta lograr nuevamente su objetivo, lo que dificulta mantener un plan de descenso de peso.

Frente a este escenario, las investigadoras proponen un enfoque más amplio. Recomiendan controlar el peso en cada visita veterinaria, registrar toda la alimentación diaria, incluidos premios y bocadillos, e incorporar actividades que estimulen el comportamiento natural de perros y gatos, como juguetes interactivos o juegos de búsqueda de alimento.

También sugieren modificar algunas rutinas familiares. Por ejemplo, ofrecer juguetes para masticar o actividades de entretenimiento antes de las comidas humanas puede ayudar a reducir la mendicidad y evitar el consumo innecesario de calorías.

Las especialistas concluyen que combatir la obesidad en mascotas requiere mucho más que una dieta. La clave está en comprender cómo interactúan los animales con su entorno y con las personas que los cuidan, para construir hábitos más saludables y sostenibles a largo plazo.