El Consejo de la Unión Europea sancionó este lunes a tres cabecillas de bandas criminales haitianas por su responsabilidad en actos violentos que, según Bruselas, amenazan “la paz, estabilidad y seguridad” de Haití. Entre los sancionados figura Micanor Altès, líder de la banda Wharf Jérémie, implicado en la masacre de 207 personas en diciembre de 2024.
También fueron sancionados Christ‑Roi Chéry, de la banda Ti Bwa, y Jeff Larose, al frente de Canaan. Ambos enfrentan acusaciones de secuestros, homicidios, violencia sexual y reclutamiento infantil. Las sanciones incluyen el congelamiento de sus activos, prohibición de recibir fondos de la UE y restricción total de ingreso al territorio comunitario.
Kaja Kallas, jefa de la diplomacia de la Unión Europea, alertó que Haití atraviesa una “peligrosa crisis” y urgió a respaldar la estabilidad de la nación caribeña .
Además, el Consejo extendió el actual marco sancionador hasta el 29 de julio de 2026, a fin de mantener operativas las medidas restrictivas frente a quienes vulneren la democracia o el Estado de derecho en Haití.
La decisión responde a la escalada de violencia de pandillas en Haití, entorno en el que las bandas controlan vastas zonas, obstaculizan servicios humanitarios y actúan con impunidad.
Las normativas de la UE prohíben también prestar apoyo económico directo o indirecto a los sancionados, reforzando la presión financiera sobre estas estructuras criminales. El acta legal fue publicada en el Diario Oficial de la UE, formalizando las sanciones y permitiendo su aplicación efectiva.
En un gesto diplomático, República Dominicana manifestó su respaldo a la misión multinacional en Haití, poco después de que el Consejo de Seguridad de la ONU renovará el mandato de la BINUH hasta enero de 2026.
El gobierno dominicano resaltó que la crisis en Haití “no ha terminado” y reafirmó la necesidad de fortalecer los esfuerzos internacionales para contener la violencia.
Estados Unidos también instó a una mayor contribución financiera internacional para la misión de seguridad en Haití, en un contexto de creciente coordinación global frente a la inestabilidad en el país caribeño .


