La Unión Europea prohibió desde este lunes 1 de septiembre el uso de más de veinte nuevas sustancias en cosméticos, entre ellas el óxido de difenilfosfina (TPO), ampliamente usado en esmaltes y geles para uñas.
Estas sustancias fueron clasificadas como CMR (cancerígenas, mutagénicas o tóxicas para la reproducción), lo que obliga a vetarlas por completo.
La norma obliga a sacar del mercado cualquier producto nuevo o existente que contenga estas sustancias; tanto distribuidores como salones deberán desechar sus reservas.
En los salones de belleza se hizo efectivo el retiro de esmaltes y geles con TPO —antes permitidos hasta 5 %, solo para uso profesional— que ahora están completamente prohibidos.
La nueva regulación —parte del llamado Omnibus Act VII o Reglamento UE 2025/877— revisa los anexos II y III de la ley de cosméticos europea, eliminando las excepciones previas para TPO.
Según la legislación actualizada, ya no existe período de gracia: el veto es inmediato y obligatorio para la comercialización, distribución o uso.
Este cambio responde a estudios científicos recientes que alertan sobre los efectos adversos de las sustancias CMR, incluso en concentraciones reducidas.
En contraste con la UE, países como Paraguay no han implementado todavía regulaciones similares, lo que mantiene estos ingredientes circulando sin restricciones locales.
Los fabricantes y profesionales cosméticos deben revisar sus fórmulas, reformular productos, actualizar documentación técnica y ajustar su oferta al nuevo marco legal.
Este cambio impone costos operativos, especialmente para pequeñas empresas y salones, que deben adaptar sus inventarios sin un plazo dilatado.


