Un análisis de sangre podría revolucionar la detección temprana del cáncer

Científicos del CNIO en España desarrollaron un test sanguíneo que identifica tumores sólidos en etapas tempranas con un 78 % de eficacia y sin falsos positivos. Además, permite anticipar qué pacientes responderán mejor a ciertos tratamientos, abriendo la puerta a una medicina más personalizada y precisa.

Un equipo del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), con sede en Madrid, ha dado un paso prometedor en la lucha contra el cáncer. Investigadores desarrollaron una prueba que detecta tumores sólidos en fases iniciales utilizando únicamente una muestra de sangre.

Publicado recientemente en la revista Nature Communications, el estudio subraya el potencial del análisis como herramienta clave para el diagnóstico precoz del cáncer, una etapa en la que el tratamiento suele tener mejores resultados.

El enfoque del equipo no se centró directamente en las células tumorales, sino en cómo estas alteran el sistema inmunológico. En concreto, la prueba analiza cómo cambian ciertas proteínas del plasma sanguíneo en presencia del cáncer.

“Nuestro método demostró ser especialmente sensible a tumores en etapas tempranas, que es donde más posibilidades hay de tratar con éxito la enfermedad”, indicó Gonçalo Bernardes, líder del Grupo de Biología Química Traslacional del CNIO.

Sin embargo, enfrentaron un gran desafío: la sangre humana contiene más de 5.000 proteínas, lo que complica su análisis. Para simplificar el proceso, recurrieron a un análisis bioinformático que redujo la observación a cinco aminoácidos clave.

Los aminoácidos seleccionados –lisina, triptófano, tirosina, cisteína y una forma específica de cisteína no unida a enlaces disulfuro– ofrecieron un patrón lo suficientemente fiable como para identificar el 78 % de los casos de cáncer detectados, sin generar falsos positivos.

El equipo aplicó técnicas fluorogénicas, que permiten medir la concentración de esos aminoácidos mediante reacciones que brillan al ser iluminadas. Así obtuvieron una especie de “firma” química en el plasma de cada paciente.

Para interpretar esos datos, se empleó inteligencia artificial, concretamente aprendizaje automático (machine learning), que permitió identificar patrones y transformarlos en señales útiles para el diagnóstico.

Más allá de detectar el cáncer, la prueba también mostró un segundo hallazgo significativo: con una precisión del 87 %, predijo si el paciente respondería o no al tratamiento, una herramienta valiosa para avanzar en la medicina personalizada.

Aunque el estudio se realizó con una muestra relativamente pequeña —170 pacientes—, los resultados fueron suficientemente prometedores como para pensar en su potencial aplicación a gran escala.

Los investigadores reconocen que aún se requieren estudios más amplios y con poblaciones diversas para validar el test antes de su posible uso clínico o comercial. Sin embargo, los primeros resultados abren una vía alentadora.

Este avance posiciona a España en la vanguardia de la investigación oncológica. De validarse sus resultados en nuevas fases, la prueba no solo podría mejorar el pronóstico de millones de pacientes, sino que también podría cambiar la manera en que se diagnostica y trata el cáncer en el mundo.