Las autoridades de Ucrania confirmaron este martes la repatriación de un millar de cuerpos de soldados caídos, entregados por Rusia en el marco de los intercambios bilaterales acordados en junio en Estambul. La operación fue coordinada por el Centro de Coordinación para el Trato de los Prisioneros de Guerra de Ucrania, que denunció irregularidades en el proceso.
Según el organismo, entre los cuerpos repatriados se identificaron cinco soldados ucranianos que murieron estando en cautiverio. Estas personas figuraban en listas de prisioneros en estado grave de salud y, conforme a los pactos establecidos, debían haber sido liberadas mediante canje antes de fallecer.
“La parte rusa sigue postergando la liberación de los prisioneros enfermos, incumpliendo sus compromisos”, expresó el centro a través de un comunicado oficial. Ucrania exigió la liberación inmediata de todos los cautivos con condiciones médicas delicadas, reiterando que la demora atenta contra los derechos humanos y los acuerdos internacionales.
Los cuerpos, que incluyen soldados caídos en combate en las regiones de Donetsk, Lugansk y Zaporiyia —zonas de ocupación parcial rusa—, así como en la región rusa de Kursk, serán sometidos a procesos de identificación forense por parte de las autoridades ucranianas, junto con expertos del Ministerio del Interior.

Mientras tanto, desde Moscú y Kiev comienzan a circular señales mixtas sobre una posible cumbre presidencial. El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, declaró que cualquier encuentro entre Vladimir Putin y Volodímir Zelensky debe “prepararse minuciosamente”, lo que sugiere una apertura condicionada al diálogo.
Las declaraciones de Lavrov llegan tras los comentarios del presidente estadounidense, Donald Trump, quien aseguró estar facilitando una reunión entre los mandatarios de Rusia y Ucrania, luego de su reciente encuentro con Zelensky y líderes europeos en Washington.
Zelensky, por su parte, expresó su disposición para un encuentro directo con Putin “sin condiciones”, en las próximas semanas. Esta señal es interpretada como una búsqueda activa de un nuevo canal de diálogo, en un contexto de desgaste militar prolongado y presión internacional.
Moscú no ha rechazado formalmente la iniciativa, aunque dejó claro que cualquier diálogo debe comenzar a nivel técnico, entre expertos y representantes de alto rango, antes de escalar a una cumbre presidencial. “Este es el tipo de enfoque serio que siempre apoyaremos”, señaló Lavrov.
Horas antes, Yuri Ushakov, asesor del Kremlin, reveló que Putin y Trump discutieron la posibilidad de “elevar el nivel de representación” de ambas partes en las negociaciones. La conversación duró 40 minutos, pero no hubo mención directa a una cumbre entre Putin y Zelensky.
El Kremlin, sin embargo, ha mantenido su postura de que Putin solo se reunirá con Zelensky si es para firmar un acuerdo de paz. Desde mayo de 2024, Moscú ha dejado de reconocer a Zelensky como presidente legítimo de Ucrania, lo que complejiza cualquier encuentro formal.


