La Nochebuena en Píparo estuvo marcada por la preocupación y el temor, luego de que el volcán de lodo de la región mostrara signos de actividad renovada, algo que no se registraba de manera significativa desde 1997.
Equipos de la Oficina de Preparación y Gestión de Desastres, junto con la Policía y especialistas del Centro de Investigación Sísmica de la Universidad de las Indias Occidentales, fueron desplegados para observar de cerca los movimientos del terreno y el comportamiento del lodo.
Testigos locales describieron escenas inquietantes: Aarif Dhanpath contó a EFE que el lodo alcanzaba entre 3 y 4,5 metros, con emanaciones de gas y columnas de humo visibles desde varias casas cercanas.
Aunque no se emitió una orden de evacuación oficial, varios residentes decidieron salir de sus hogares por precaución. “No sé si debería tener miedo de quedarme en esta zona”, señaló Dhanpath, reflejando la incertidumbre que vive la comunidad.
Jainanan Ramsubhag comentó que la mañana del miércoles fue particularmente difícil debido al ruido del volcán y los gases liberados. Aunque la actividad pareció disminuir horas después, advirtió a vecinos mantenerse alertas y actuar con cautela.
La historia del volcán de Píparo incluye episodios violentos. En 1997, una erupción cubrió más de 2,5 kilómetros cuadrados, provocando la evacuación de más de 300 personas y el desplazamiento de 31 familias, además de la pérdida de ganado y mascotas.
Las autoridades locales reforzaron las medidas de seguridad. La subcomisionada Michelle Pierre pidió a los ciudadanos y turistas mantenerse alejados de la zona, y confirmó que la carretera oeste presentaba grietas y movimientos de tierra que dificultaban el tránsito.
El presidente de la Corporación Regional de Princes Town, Gowrie Roopnarine, informó que se habilitó un refugio en el Centro Comunitario de Píparo como medida preventiva, aunque hasta el momento no se habían iniciado evacuaciones masivas.
La situación generó preocupación entre los habitantes, quienes notaron daños en sus propiedades. Fidel Solomon, vecino del área, aseguró que las grietas en el suelo y las estructuras dañadas hacían que la erupción pareciera más intensa que los episodios previos.
Solomon explicó que comenzó a empacar sus pertenencias por precaución, mientras esperaba indicaciones oficiales sobre la posible evacuación, mostrando el impacto psicológico y material que la actividad volcánica tiene en los residentes.
El Ministerio de Desarrollo Rural y Gobierno Local afirmó que se mantiene una evaluación constante del fenómeno y que existe un plan de evacuación de emergencia listo para activarse en caso de que la actividad del volcán se intensifique.
Las autoridades destacaron la importancia de no subestimar los riesgos y de seguir las recomendaciones oficiales, mientras científicos y equipos de monitoreo continúan observando el volcán para prevenir situaciones que puedan poner en peligro la vida de la población.


