Sentir mucho cansancio después del almuerzo no siempre es algo normal. Según el médico estadounidense Mark Hyman, ese bajón de energía que suele aparecer entre las 2 y las 4 de la tarde es una señal de que el organismo podría estar reaccionando a malos hábitos acumulados desde la mañana o incluso desde la noche anterior.
El especialista explicó que las tres causas más frecuentes son los cambios bruscos en la glucosa en sangre, la falta de un sueño reparador y el estrés sostenido. A su juicio, el problema no se resuelve con más café, sino identificando qué está provocando la caída de energía.
Uno de los principales factores es la alimentación. Hyman advirtió que saltarse el desayuno, consumir solo café, abusar del azúcar o de los carbohidratos refinados provoca picos de glucosa que, pocas horas después, terminan en un desplome de energía.
Para mantener un nivel de energía más estable, recomienda que cada comida incluya proteínas, grasas saludables y fibra, como huevos, verduras, pollo, frutos secos o aceite de oliva.
El médico también destacó la importancia del descanso. Dormir en horarios regulares, reducir el uso de pantallas antes de acostarse y exponerse a la luz natural durante la primera hora después de despertarse ayuda a regular el ritmo circadiano y favorece una mayor energía durante el día.
Otro factor clave es el estrés. La presión constante, la falta de pausas y el exceso de trabajo mantienen al organismo funcionando con hormonas como el cortisol y la adrenalina, un mecanismo que termina agotando al cuerpo.
Respecto al café, Hyman aclaró que la cafeína no es el problema, pero aconsejó evitar consumirla en ayunas o usarla para reemplazar comidas. Además, recomendó limitar su consumo durante la tarde para no afectar la calidad del sueño.
El especialista advirtió que si el cansancio aparece todos los días, existe una necesidad constante de azúcar o de siestas prolongadas, podría tratarse de una señal de problemas relacionados con la alimentación, el descanso o el ritmo biológico, por lo que conviene revisar esos hábitos y, si persiste, consultar con un profesional de la salud.


