Ucrania y Rusia cumplen hoy el cuarto aniversario del inicio del conflicto bélico en medio de una serie de contactos de paz impulsados por los Estados Unidos. Si bien el tono de las negociaciones ha mejorado desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca a principios del año pasado, las conversaciones aún no logran consolidar un cese de las hostilidades.
La estrategia diplomática de Washington es recibida con escepticismo tanto por el gobierno ucraniano como por sus aliados europeos. Existe la creencia de que el presidente ruso, Vladimir Putin, no tiene un interés real en un acuerdo de paz tras 1.461 días de guerra y que solo participa de las mesas de diálogo para mantener la afinidad con el gobierno estadounidense mientras sus tropas continúan avanzando en el este de Ucrania.
Putin ha rechazado sistemáticamente las propuestas de Kiev para un alto el fuego duradero. Ante la oferta del presidente Volodimir Zelenski de concretar una reunión presencial para destrabar el proceso, el mandatario ruso respondió invitando al líder ucraniano a Moscú, una propuesta que Zelenski calificó como descabellada y cínica dadas las circunstancias actuales.
El principal punto de discordia sigue siendo el control de la región de Donetsk. Actualmente, Rusia domina más de tres cuartas partes de ese territorio y exige que Kiev entregue el resto de la zona como condición indispensable para detener los ataques. Por su parte, Ucrania, con el respaldo de las potencias europeas, se niega a renunciar a soberanía territorial y reclama la devolución de la central nuclear de Zaporiyia.
Fuente: ÚH/EFE.


