Rodrigo Paz gana las elecciones y promete “reconstruir Bolivia” tras años de crisis y división

El senador centrista se impuso en una ajustada segunda vuelta frente al exmandatario Jorge Quiroga. Asumirá el poder en medio de una profunda recesión, una fragmentada Asamblea y una sociedad cansada de los enfrentamientos políticos.

Después de semanas de una intensa campaña electoral marcada por la incertidumbre económica y la polarización política, Bolivia eligió este domingo a su nuevo presidente. Los resultados preliminares del Tribunal Supremo Electoral (TSE) dan la victoria al senador centrista Rodrigo Paz Pereira, quien encabezará el próximo gobierno.

Con el 97% de los votos escrutados, Paz, candidato del Partido Demócrata Cristiano (PDC), obtuvo el 54,53% de los sufragios frente al 45,47% alcanzado por el ex presidente Jorge Quiroga (2001-2002), de la alianza Libre. El resultado refleja una sociedad dividida, pero también un claro deseo de cambio.

En su primer discurso como presidente electo, Paz hizo un llamado a la unidad nacional y aseguró que gobernará “con todos los hombres y mujeres que amen a la patria”. Prometió un gobierno inclusivo, alejado de los enfrentamientos partidarios que marcaron la última década.

El mandatario electo agradeció las felicitaciones recibidas por parte de líderes regionales y afirmó que “Bolivia vuelve a recuperar paso a paso su espacio en el escenario internacional”, en alusión al aislamiento diplomático de los últimos años.

Por su parte, el candidato a la vicepresidencia, Edmand Lara, fue el primero en pronunciarse tras conocerse los resultados. “El pueblo nos ha dado una oportunidad histórica de gobernar para todos. Se acabó la campaña, ahora toca trabajar por Bolivia”, señaló con tono conciliador.

Del otro lado, Jorge Quiroga reconoció rápidamente su derrota y felicitó a Paz Pereira. “Si tuviéramos pruebas de fraude, las presentaríamos. Pero esta vez el pueblo decidió y hay que respetarlo”, declaró el exmandatario, quien aseguró que “le duele no haber podido hacer por Bolivia lo que el país merece”.

El proceso electoral representó un punto de inflexión histórico: fue la primera vez en casi dos décadas que el Movimiento Al Socialismo (MAS) quedó fuera de la contienda final. El partido que gobernó Bolivia desde 2006, con Evo Morales y Luis Arce, obtuvo apenas un 3,1% de los votos en la primera vuelta de agosto, confirmando su pérdida de influencia.

En menos de un mes, el presidente saliente Luis Arce entregará el poder a su sucesor. Deja un país golpeado por la recesión, la caída de la producción de hidrocarburos y la escasez de divisas, factores que dispararon los precios y provocaron tensiones sociales en distintos sectores.

Durante la campaña, las propuestas económicas dominaron los debates. Paz apostó por la reducción del gasto público, una redistribución más equitativa del presupuesto nacional y una reforma tributaria basada en el concepto de “capitalismo para todos”. Rechazó acudir de inmediato a organismos financieros internacionales, asegurando que “cuando no se roba, la plata alcanza”.

Los analistas advierten que el nuevo gobierno enfrentará un escenario complejo. “El gabinete de Paz deberá apagar un incendio económico antes de pensar en grandes reformas institucionales”, explicó Carlos Saavedra, consultor en comunicación política.

Otro desafío será la gobernabilidad: ninguna fuerza política alcanzó mayoría parlamentaria. La Asamblea Legislativa Plurinacional quedó dividida entre seis partidos, lo que obligará al nuevo Ejecutivo a buscar consensos para aprobar leyes clave y avanzar en sus reformas.