Revelan el sorprendente origen del asteroide que acabó con los dinosaurios

Un nuevo estudio identificó el tipo exacto de roca espacial que impactó la Tierra hace 66 millones de años. El hallazgo cambia lo que la ciencia creía sobre la extinción de los dinosaurios.

Un grupo de científicos de Canadá, Bélgica, Francia y Austria identificó el tipo exacto del asteroide que provocó la extinción de los dinosaurios hace 66 millones de años. La investigación concluyó que se trataba de una roca espacial extremadamente rara, un hallazgo que podría cambiar la explicación sobre cómo desapareció el 75% de las especies del planeta.

El estudio, publicado en la revista Science Advances, determinó que el meteorito que formó el cráter de Chicxulub, en la península de Yucatán (México), era una condrita carbonácea CO, uno de los tipos de meteoritos más escasos conocidos por la ciencia.

Para llegar a esa conclusión, los investigadores analizaron la composición química de una capa de arcilla presente en distintos puntos del planeta, formada tras el impacto. La clave estuvo en los isótopos de níquel, cuya composición permitió identificar el origen de la roca espacial.

Hasta ahora, los científicos sabían que el asteroide pertenecía a la familia de las condritas carbonáceas, pero desconocían su subtipo. La nueva evidencia indica que provenía de una clase mucho más rara, que representa solo una pequeña fracción de un grupo que ya constituye menos del 5% de los meteoritos conocidos.

El descubrimiento también modifica una de las principales hipótesis sobre la extinción masiva. Durante años se creyó que el azufre liberado por el impacto fue el principal responsable del desastre climático que acabó con los dinosaurios. Sin embargo, este tipo de meteorito contiene muy poco azufre.

Según los autores del estudio, es más probable que la enorme cantidad de polvo y escombros expulsados a la atmósfera haya bloqueado la luz solar durante un largo periodo, desencadenando el colapso de los ecosistemas y la desaparición de gran parte de la vida en la Tierra.

Los investigadores reconocieron que gran parte del asteroide se vaporizó tras el impacto, por lo que reconstruir su composición fue un desafío. Aun así, consideran que este hallazgo permitirá comprender con mayor precisión uno de los eventos más importantes de la historia del planeta.