León XIV presidió este viernes su primera misa como papa en la capilla Sixtina, en el Vaticano, ante los cardenales que lo eligieron como sucesor de Francisco. En su homilía, pidió colaboración para difundir la fe católica y expresó: “Ustedes me han llamado a llevar la cruz y a ser bendecido”.
El nuevo papa, nacido en Chicago como Robert Prevost, se convirtió en el primer pontífice estadounidense de la historia. En sus primeras palabras públicas en inglés —tras hablar en italiano y español— recordó que “Jesús nos mostró un modelo de humanidad santa que todos podemos imitar”.
Con un estilo que combina solemnidad con cercanía, León XIV afirmó que Dios le confió el “tesoro” del pontificado “para que, con su ayuda, sea un fiel administrador”, dirigiéndose a los cardenales con claridad y humildad.
En un gesto de continuidad con su predecesor, el nuevo pontífice evocó a Francisco al señalar que “estamos llamados a dar testimonio de la fe gozosa en Jesús Salvador”. También advirtió sobre una creciente indiferencia religiosa incluso entre creyentes.
“Jesús es reducido a un líder carismático o a un superhombre, incluso por muchos bautizados. Eso lleva a un ateísmo de hecho”, advirtió León, en una crítica reflexiva sobre la pérdida de sentido espiritual en sectores de la sociedad actual.
En la ceremonia, se destacó la inclusión de mujeres como lectoras de las primeras lecturas, una en inglés y otra en español, lo que reafirma el interés del papa por una Iglesia más participativa y abierta a los laicos.

León XIV eligió su nombre en honor a León XIII, pontífice recordado por impulsar el pensamiento social de la Iglesia. También hay una conexión simbólica con fray León, el fiel compañero de san Francisco de Asís, homónimo de su antecesor.
El papa agustino de 69 años caminó hacia el altar en la capilla Sixtina vestido de blanco, bendiciendo a los cardenales. Detrás de él, el fresco del Juicio Final de Miguel Ángel subrayaba la solemnidad del momento.
La elección de un estadounidense rompió con un tabú histórico. Sin embargo, su doble nacionalidad (también es ciudadano peruano) y su trayectoria misionera en América Latina suavizaron resistencias en el cónclave.
Francisco, quien lo nombró cardenal en 2023 y lo colocó al frente del Dicasterio para los Obispos, habría visto en él a un heredero natural de su visión pastoral. Prevost también fue clave en una de las reformas vaticanas más profundas: incluir a mujeres en la selección de obispos.
León no ha sido ajeno a la política internacional. Aunque el presidente de EE.UU., Donald Trump, celebró su elección como un “honor para el país”, el papa ha mostrado desacuerdos con algunas políticas migratorias del expresidente.
En América Latina, especialmente en Perú, donde fue obispo y misionero, lo recuerdan como un hombre sencillo, cercano y solidario. Durante la pandemia lideró la compra de plantas de oxígeno y asistió a comunidades afectadas por lluvias.
Analistas ven en León XIV un equilibrio entre continuidad y reforma. “No será ni de extrema izquierda ni de extrema derecha, sino justo en el medio”, dijo su hermano, John Prevost. Su apuesta por el diálogo y la sinodalidad podría renovar la imagen del catolicismo en Roma.
Su agenda inmediata incluye la bendición del domingo en San Pedro y una audiencia con la prensa. También se baraja un primer viaje a Turquía, donde podría marcar un nuevo capítulo en las relaciones entre el catolicismo y la Iglesia ortodoxa.


