El 24 de septiembre pasado, agentes paraguayos detuvieron en San Lorenzo al peruano Erick Luis Moreno Hernández, de 34 años, conocido como “El Monstruo”, el delincuente más buscado del Perú. Su captura fue el resultado de un trabajo coordinado entre unidades especializadas y de la información aportada por un ciudadano paraguayo.
Según los reportes oficiales, el informante proporcionó datos clave sobre el paradero del fugitivo, los cuales fueron remitidos al jefe de Crimen Organizado del Perú, coronel José Manuel Cruz Chamba, por su homólogo paraguayo, el comisario principal Luis López.
Gracias a esa cooperación, El Monstruo fue localizado en una vivienda alquilada en la ciudad de San Lorenzo, donde fue arrestado sin resistencia. La detención puso fin a meses de investigaciones que lo vinculan con extorsiones, homicidios y lavado de dinero en territorio peruano.
El Gobierno del Perú había ofrecido una recompensa de un millón de soles —equivalente a unos 288.000 dólares o más de 2.000 millones de guaraníes— por información que llevara a su captura. Por esa razón, el informante paraguayo debería recibir el monto ofrecido.
Sin embargo, la historia dio un giro inesperado cuando el coronel Cruz declaró ante medios peruanos que el propio El Monstruo habría planificado su detención en Paraguay para quedarse con el dinero de la recompensa. Según el oficial, el delincuente pretendía cobrar el monto a través de su pareja, la paraguaya Dahiana Jazmín Martínez Valdez, de 25 años, quien estaría embarazada.
El coronel peruano sostuvo que la mujer habría tenido un rol activo en las operaciones financieras del grupo criminal, asegurando que “usaba el sistema bancario para mover el dinero proveniente de extorsiones y asesinatos”. Incluso insinuó que sería ella quien intentaría recibir la recompensa.
“Esa mujer que está detrás de esta pretensión de cobrar, ¿correspondería que se le pague?”, cuestionó Cruz ante la prensa, generando polémica y dudas sobre la transparencia del proceso.
Desde Paraguay, el jefe de Crimen Organizado, Luis López, salió al cruce y desmintió esas versiones. Aclaró que Dahiana no tuvo ninguna participación en la entrega de información y que el coronel Cruz conoce perfectamente la identidad del verdadero informante.
El conflicto escaló cuando Cruz respondió con duras acusaciones contra su colega paraguayo, tildándolo de “estafador, impresentable e infame”. Las declaraciones agravaron la tensión diplomática y policial entre ambos países.
López, por su parte, defendió el trabajo de su equipo y lamentó la actitud de la Policía peruana, a la que acusó de resistirse a pagar la recompensa prometida. Según fuentes locales, los investigadores paraguayos sospechan que el caso podría ocultar intentos de encubrir a funcionarios peruanos involucrados en la protección del criminal.
Actualmente, El Monstruo se encuentra recluido en la cárcel de máxima seguridad Martín Mendoza, en Emboscada, a la espera de su extradición al Perú. Mientras tanto, las autoridades paraguayas analizan los cuatro teléfonos celulares incautados al detenido, que podrían contener pruebas sobre una red de corrupción policial transnacional.


