La Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) y la Fundación Moisés Bertoni alertaron sobre el impacto ambiental de plantaciones de marihuana en la Reserva Natural del Bosque Mbaracayú, al noreste de Paraguay.
En total se destruyeron 134 hectáreas de cultivos, equivalentes a la tala de entre 90.000 y 100.000 árboles nativos, según las estimaciones oficiales.
“Estos desmontes degradan hábitats críticos, favorecen la erosión y facilitan la reocupación criminal del territorio”, señalaron desde ambas instituciones, en una denuncia conjunta.
La reciente operación, denominada Mbaracayú III, concluyó con la erradicación de 25 hectáreas adicionales y la destrucción de tres campamentos vinculados al narcotráfico.

Este operativo complementa búsquedas previas, sumando 416 toneladas de cannabis fuera de circulación, un fuerte golpe al narco.
Según las autoridades, estas plantaciones en áreas protegidas benefician a organizaciones criminales y mantienen la deforestación en curso.
Se estima que el perjuicio económico al narcotráfico asciende a unos USD 11 millones, con valor de referencia en el mercado brasileño. El daño ecológico resulta aún más grave, pues la tala en bosques primarios altera ecosistemas irreversibles.

La Senad y la Fundación Moisés Bertoni han reforzado operativos sostenidos para proteger zonas clave y contener el narcotráfico en la frontera con Brasil.
La reserva abarca 64.406 hectáreas y alberga una rica biodiversidad: 1.269 especies de plantas, 93 de mamíferos, 440 aves, 27 anfibios, 27 reptiles, 1.145 insectos y 64 peces.
Yan Speranza, director de la Fundación Bertoni, advirtió que, de continuar el ritmo actual de deforestación, el bosque podría desaparecer en 20 años.


