Paraguay implementa el uso de tobilleras electrónicas para procesados

A partir de hoy, los jueces podrán decidir quiénes serán beneficiados con la prisión domiciliaria a través del uso de tobilleras electrónicas. La medida, presentada por el ministro de Justicia, Rodrigo Nicora, tiene como objetivo descongestionar el sistema penitenciario y ofrecer alternativas a las personas procesadas, especialmente en casos de violencia familiar.

El ministro de Justicia de Paraguay, Rodrigo Nicora, anunció que desde este lunes, los jueces podrán autorizar el uso de tobilleras electrónicas como medida alternativa a la prisión preventiva. Esta iniciativa, que llega para aliviar la saturación de las cárceles del país, ofrece una alternativa de control para personas procesadas, con o sin condena, que estén bajo arresto domiciliario.

Nicora explicó que, a partir de ahora, los jueces de paz podrán solicitar el uso de estos dispositivos, que se activarán de acuerdo con las necesidades y las condiciones de cada caso. “Ya está disponible, y conforme recibamos las solicitudes de los jueces, comenzaremos a implementar las primeras activaciones”, expresó el ministro, anticipando que algunos casos ya han sido planteados para su consideración.

La principal prioridad en esta primera fase serán las personas que aún no han sido procesadas judicialmente, pero que se encuentran bajo órdenes de restricción, especialmente en casos de violencia familiar. Según Nicora, este grupo será el primero en beneficiarse con las tobilleras electrónicas, con el objetivo de evitar que sigan con prisión preventiva sin una sentencia definitiva.

El procedimiento para la asignación de las tobilleras electrónicas involucra una solicitud formal por parte de los jueces, seguida de una evaluación de factibilidad por parte de la empresa encargada del suministro y de la Policía Nacional. Esta evaluación considerará factores como la logística en la zona, la cercanía a comisarías y la calidad de la señal de los dispositivos.

Nicora enfatizó que se priorizan los casos donde la conectividad y la cobertura del dispositivo sean óptimas para asegurar su funcionamiento. Esto es especialmente importante en áreas rurales o donde existen problemas de señal que podrían dificultar el monitoreo efectivo de los procesados. La preocupación por asegurar el buen funcionamiento del sistema es central para el éxito de la implementación, sobre todo en esta fase inicial.

En una segunda fase, se extenderá el uso de las tobilleras electrónicas a personas con condena firme, siempre que cumplan con requisitos específicos, como una buena conducta y participación en programas de reinserción social. El gobierno espera que este sistema proporcione una solución a largo plazo para aliviar la sobrepoblación carcelaria.

El objetivo principal de la implementación de las tobilleras electrónicas es, según Nicora, evitar el colapso del sistema penitenciario. Con una población carcelaria creciente y las infraestructuras al límite de su capacidad, el gobierno busca nuevas medidas para asegurar que los procesos judiciales no resulten en una presión adicional sobre las ya congestionadas cárceles del país.

El plan del Ministerio de Justicia es adquirir mil tobilleras electrónicas en un primer lote y comenzar su distribución de manera gradual. Inicialmente, unas 20 unidades serán distribuidas en Asunción, la capital, y se expandirán progresivamente hacia otras regiones del país. La implementación del sistema se realizará de forma controlada y en etapas, con la posibilidad de ajustar los procesos según la experiencia obtenida.

El costo mensual por cada tobilleras electrónicas será de más de dos millones de guaraníes, según detalló el ministro. Este costo será cubierto por el propio beneficiario del arresto domiciliario, salvo en los casos de insolvencia. En esos casos, un juez decidirá si el Estado debe hacerse cargo del pago.

Con esta medida, el gobierno de Paraguay espera reducir la presión sobre el sistema penitenciario, evitando el hacinamiento en las cárceles y, a su vez, ofreciendo una alternativa viable y controlada para los procesados. Sin embargo, el éxito de esta política dependerá de la capacidad para garantizar el correcto funcionamiento de los dispositivos y la correcta aplicación de la medida por parte de los jueces y las autoridades pertinentes.

Esta iniciativa, aunque necesaria, plantea varios desafíos en cuanto a su implementación práctica. La clave estará en la vigilancia constante del sistema y la capacidad del Estado para asegurar que los dispositivos no sean eludidos ni desactivados. También será fundamental monitorear la efectividad del programa en la reducción de la sobrepoblación carcelaria.

Las tobilleras electrónicas podrían ser una solución innovadora para enfrentar la crisis penitenciaria de Paraguay, pero su éxito dependerá de un manejo eficiente y de un compromiso constante por parte de todas las partes involucradas