La jornada escolar de este lunes se vio interrumpida casi por completo en el sector público, debido a una protesta nacional protagonizada por docentes de todo el país. Según estimaciones iniciales de los gremios, cerca del 98% de los profesores no acudieron a las aulas, sumándose a una movilización que tuvo su epicentro en el microcentro de Asunción, pero que también se replicó en diversos puntos del interior.
Silvio Piris, dirigente del gremio docente, fue enfático al señalar que la protesta cuenta con una adhesión casi total del sector, aunque aclaró que hacia el mediodía realizarán una evaluación más precisa para confirmar el grado de acatamiento en todo el territorio nacional.
Los educadores exigen una serie de medidas, entre ellas un reajuste salarial, el cumplimiento del pago del escalafón, la asignación de más rubros para el año 2026, y –de forma destacada– la participación activa en el proceso de discusión legislativa sobre la modificación de la Caja Fiscal.
Este último punto genera especial preocupación entre los docentes, quienes temen que las posibles reformas afecten directamente sus condiciones jubilatorias. “Estamos directamente involucrados en este debate, y no aceptamos quedar excluidos”, sostuvo Piris, insistiendo en que cualquier modificación debe contar con la participación de los sectores implicados.
Los dirigentes entregaron sus reclamos al viceministro de Educación, Óscar Lovera, quien –según indicaron– debe trasladar las solicitudes al Ministerio de Economía y Finanzas. La respuesta oficial, sin embargo, aún no ha llegado, lo que alimenta la frustración del sector.
Además de la medida de fuerza de este lunes, los sindicatos ya anticipan que, en caso de no obtener avances concretos, volverán a paralizar las actividades en noviembre, cuando el proyecto de reforma de la Caja Fiscal llegue al Congreso Nacional para su discusión en ambas cámaras.
La advertencia no es menor: los gremios hablan de al menos cuatro días más de huelga si no son incluidos en el debate legislativo. De concretarse, esto podría representar hasta seis días de clases perdidas, sumando los paros ya efectuados.
“El problema no es solo económico; se trata también de respeto institucional y de voluntad política para escuchar a los docentes”, manifestó Piris durante su discurso en la Plaza Uruguaya, punto de encuentro de la movilización en Asunción.
Las declaraciones del dirigente fueron tajantes y reflejan el descontento generalizado: “Si tenés al 98% de los docentes en la calle y el Gobierno no toma nota ni se sienta a dialogar, es porque al presidente Santiago Peña le importa un carajo la educación” (sic), expresó.
La marcha de los docentes continuará durante la mañana con una movilización hacia la sede del Ministerio de Economía y Finanzas, donde entregarán formalmente el pliego de reclamos y reiterarán su pedido de diálogo.
Desde el Ejecutivo aún no se ha emitido un pronunciamiento oficial sobre el nivel de adhesión a la protesta ni sobre las demandas del sector. Esta falta de comunicación agrava la percepción de abandono entre los docentes, que sienten que sus reclamos no están siendo tomados con la debida seriedad.


