Paraguay apuesta por mejorar sus relaciones con EE.UU. bajo la presidencia de Donald Trump

El presidente de Paraguay, Santiago Peña, confía en que el cambio de administración en EE.UU. a partir del 20 de enero traerá una nueva etapa de relaciones bilaterales, tras las tensiones con el gobierno de Biden. Peña también abordó el fin temporal de la cooperación con la DEA.

El presidente de Paraguay, Santiago Peña, expresó su optimismo sobre las relaciones con Estados Unidos, anticipando un cambio significativo en la dinámica bilateral cuando Donald Trump asuma su segundo mandato el próximo 20 de enero. Durante una entrevista con la periodista Mina Feliciangeli, transmitida por La Tele, Peña destacó que no tiene dudas de que la relación entre ambos países mejorará con el retorno de Trump a la Casa Blanca.

En particular, Peña criticó la administración saliente de Joe Biden, que, según él, dejó mucho que desear en cuanto a la gestión de los lazos diplomáticos con Paraguay. Un punto clave de su crítica fue la permanencia del embajador estadounidense en Asunción, Marc Ostfield, quien, según el mandatario, dañó las relaciones entre los dos países. El gobierno paraguayo había solicitado el reemplazo de Ostfield por “pérdida de confianza”, especialmente después de que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) impusiera sanciones contra la empresa Tabacalera del Este, vinculada con el ex presidente paraguayo Horacio Cartes.

Foto: (EFE/ Nina Osorio)

Peña aseguró que hizo una solicitud “gentil” para que Ostfield fuera reemplazado, aunque evitó tomar medidas más severas como declararlo persona non grata, una opción que consideró demasiado gravosa para el país. A pesar de este desacuerdo, Peña aclaró que la comunicación con Washington no depende exclusivamente de la figura del embajador en Asunción, lo que deja entrever su disposición para mejorar la relación, independientemente de la presencia de Ostfield.
El presidente paraguayo también se mostró confiado en que la relación bilateral se fortalecerá bajo la administración de Trump. Afirmó que Paraguay había sido “maltratado” por la gestión de Biden, sugiriendo que el país había sido tratado injustamente en Washington. Según Peña, Paraguay se había convertido en un “símbolo” de cómo un aliado había sido tratado de manera inapropiada.
Peña no dejó de insistir en su optimismo sobre el futuro de las relaciones con EE.UU. bajo Trump. Destacó que no tenía dudas de que, a partir de la asunción de Trump, se abriría una nueva etapa en la que los lazos diplomáticos entre los dos países serían fortalecidos.
Además de las tensiones con Estados Unidos, Peña también se refirió a la polémica generada por la decisión de su gobierno de suspender, aunque brevemente, la colaboración con la Administración de Control de Drogas de EE.UU. (DEA) en un programa denominado Unidad de Investigación Sensible (SIU). En un giro inesperado, el gobierno paraguayo retrocedió en su decisión tras una revisión de la medida, que había sido tomada por la administración de su predecesor, Mario Abdo Benítez.
El mandatario explicó que la decisión de suspender la colaboración con la DEA se basó en que el acuerdo había sido firmado en noviembre de 2022 sin contar con el respaldo de la asesoría jurídica de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad), que recomendó no continuar con el convenio. No obstante, Peña afirmó que su gobierno había vuelto a “foja cero” para revisar los aspectos del acuerdo y asegurar que las modificaciones futuras beneficien a ambas partes sin comprometer la soberanía de Paraguay.
Este episodio muestra la postura de Peña de revisar y adaptar los acuerdos internacionales bajo los lineamientos de su administración, procurando siempre equilibrar las relaciones con aliados estratégicos sin ceder a presiones externas que puedan poner en riesgo los intereses nacionales.
En cuanto a la relación con Estados Unidos, Peña mantiene la esperanza de que las tensiones se disipen una vez que Trump asuma la presidencia, lo que permitiría un entorno más favorable para abordar temas bilaterales como la cooperación en la lucha contra el narcotráfico y el fortalecimiento de los lazos comerciales. No obstante, la gestión del gobierno de Biden y su enfoque en temas como las sanciones económicas a figuras del poder paraguayo aún continúan siendo un punto de fricción importante.
El futuro de las relaciones entre Paraguay y Estados Unidos dependerá en gran medida de cómo se desenvuelven los cambios políticos en ambos países. La administración de Peña, con un enfoque más pragmático y orientado al restablecimiento de la confianza mutua, tiene la oportunidad de mejorar la cooperación bilateral, siempre que logre equilibrar las necesidades de su país con las exigencias de Washington.