Después de casi un año de interrupción, los vuelos entre Panamá y Venezuela volvieron a despegar este martes 27 de mayo, marcando un paso importante en medio de una compleja situación diplomática aún sin resolver. La suspensión se había originado tras la negativa del Gobierno panameño a reconocer los resultados de las elecciones presidenciales venezolanas de 2024, calificadas como fraudulentas.
La reanudación de las operaciones aéreas se concretó con vuelos programados por las aerolíneas Copa Airlines, de bandera panameña, y Estelar, de origen venezolano. Ambas empresas comenzaron a cubrir nuevamente la ruta entre Ciudad de Panamá y Caracas, ofreciendo una opción largamente esperada para pasajeros afectados por el aislamiento entre ambas capitales.
El Aeropuerto Internacional de Tocumen, uno de los principales hubs de conexión de América Latina, registró una afluencia de viajeros con destino a Caracas. Según constató la agencia EFE, los vuelos operaron con normalidad, y la expectativa es que el tráfico aumente en las próximas semanas.
Según los datos oficiales del aeropuerto, el vuelo de Estelar partió a las 13:00 hora local, mientras que el de Copa Airlines despegó a las 14:46. La reactivación comenzó con una frecuencia diaria por parte de Copa, que prevé aumentar a dos vuelos diarios a partir del 23 de junio.
La suspensión, vigente desde el 31 de julio de 2023, también afectó a República Dominicana y otros países centroamericanos que suelen servir de escala para pasajeros venezolanos, dada la limitada conectividad internacional directa con ese país. Esta medida fue adoptada unilateralmente por el Gobierno de Nicolás Maduro.
La decisión de Caracas respondió a la postura del entonces presidente panameño, Laurentino Cortizo, quien, junto con su sucesor electo José Raúl Mulino, manifestó rechazo a los comicios venezolanos. La falta de presentación de actas oficiales por parte del Consejo Nacional Electoral de Venezuela generó desconfianza en varios países latinoamericanos.
Panamá no fue el único en cuestionar los resultados. Gobiernos como los de Argentina, Uruguay, Costa Rica, Perú, Guatemala, Paraguay y Ecuador también se pronunciaron con preocupación, exigiendo una revisión del proceso electoral. La comunidad internacional sigue dividida en cuanto al reconocimiento de la administración de Maduro.
A pesar de la reapertura aérea, los vínculos diplomáticos entre Venezuela y Panamá continúan congelados. El propio Mulino lo reconoció en una reciente conferencia de prensa, donde afirmó que “la conectividad aérea es de interés nacional”, especialmente por la situación de los migrantes venezolanos que regresan desde Norteamérica.
En ese sentido, el mandatario panameño subrayó la necesidad de cooperación de Venezuela para facilitar el retorno de sus ciudadanos que se encuentran varados o en tránsito, muchos de ellos tras no lograr ingresar a Estados Unidos. La reapertura aérea busca también atender esta problemática migratoria.
Horas después de las declaraciones de Mulino, la Autoridad Aeronáutica Civil de Panamá confirmó oficialmente el restablecimiento de los vuelos. Casi de manera simultánea, el gobierno venezolano autorizó también la reanudación de las operaciones comerciales, marcando un avance práctico pese a las diferencias políticas.
No obstante, la normalización aérea no implica una mejora automática en las relaciones bilaterales. La diplomacia entre ambos países continúa detenida y no hay señales claras de un restablecimiento a corto plazo, más allá de la apertura de rutas comerciales.


