Ovidio Guzmán López, alias “El Ratón” y apodado “El Rey del Fentanilo”, se declaró culpable este viernes ante la Corte Federal del Distrito Norte de Illinois, en Chicago, por cargos relacionados con tráfico de drogas y participación en una estructura criminal global.
Durante la audiencia, realizada alrededor de las 11:30 h y presidida por la jueza Sharon Johnson Coleman, se encontraba en uniforme naranja y esposado, momento en el que reconoció su rol de liderazgo dentro del Cártel de Sinaloa y su implicación en el envío de fentanilo a territorio estadounidense.
Guzmán admitió su responsabilidad penal en cuatro cargos, lo que podría haberlo enfrentado a cadena perpetua. Sin embargo, el acuerdo judicial le permite colaborar con las autoridades a cambio de una posible reducción de pena, bajo estrictas condiciones.
Tras declararse culpable, obtuvo la condición de testigo colaborador en una causa clave contra la red de narcotráfico. Según fuentes, podría recibir una sentencia reducida si cumple con los términos del convenio.
En la audiencia, Guzmán utilizó auriculares para acceder a la traducción simultánea al español. Contestó las preguntas de la jueza en su idioma natal, custodiado por agentes federales.
Según el Chicago Sun-Times, Guzmán admitió su involucramiento en tres asesinatos y secuestros concretos, además de comprometerse a pagar una reparación económica de 80 millones de dólares.
La Fiscalía explicó que su cooperación se centrará en tres objetivos: proporcionar inteligencia operativa, revelar información clave sobre miembros del cártel y comparecer como testigo contra otros implicados.
La sentencia fue postergada por seis meses, en espera de evaluar el grado y veracidad de su colaboración con la justicia estadounidense.
Ovidio fue arrestado el 5 de enero de 2023 en Jesús María, Culiacán, durante un operativo federal mexicano seguido por graves disturbios en la región, incluyendo bloqueos y enfrentamientos armados.
Su detención desencadenó una reacción violenta similar a la ocurrida en 2019, con ataques a la infraestructura y enfrentamientos prolongados, visibilizando la influencia del Cártel de Sinaloa en el norte de México.


