Operativo Nueva Alianza 53: desmantelan laboratorio de Narcoinvasores

La Secretaría Nacional Antidrogas (Senad), junto a la Policía Federal de Brasil y con apoyo de la Fuerza Aérea Paraguaya, destruyó campamentos y laboratorios de marihuana en un operativo que evidencia la magnitud de la ocupación ilegal y la amenaza de las organizaciones criminales en zonas rurales de Canindeyú.

En el sexto día de la operación Nueva Alianza 53, la Secretaría Nacional Antidrogas (SENAD) realizó una serie de incursiones en la estancia Pindó, ubicada en el departamento de Canindeyú, donde se encontraron campamentos narcos y laboratorios de marihuana de alto nivel.

Según informaron las autoridades, los agentes fueron recibidos por un grupo de personas encapuchadas, armadas con machetes y armas de fuego, que intentaron impedir el acceso al lugar.

La llegada de refuerzos permitió a los intervinientes superar la resistencia y destruir seis campamentos ilegales y un laboratorio de marihuana Ice, equipado para la extracción de concentrado de THC.

Además, se eliminaron 32 hectáreas adicionales de cultivos ilícitos y más de 4.000 kilos de marihuana lista para la venta, junto con 40 garrafas de gas butano y otros elementos asociados a la producción de drogas.

La operación es coordinada de manera conjunta entre la Senad, la Policía Federal de Brasil y cuenta con el apoyo de helicópteros de la Fuerza Aérea Paraguaya, abarcando zonas boscosas de los departamentos de Canindeyú, Caaguazú y Alto Paraná.

Desde la Senad adelantaron que las incursiones continuarán, reafirmando su compromiso de combatir a las organizaciones criminales y reducir la producción de drogas en la región.

Hasta el momento, Nueva Alianza 53 ha logrado destruir 189 hectáreas de cultivo, incautar más de 10.000 kilos de marihuana y desmantelar 24 campamentos narcos, causando un perjuicio económico aproximado de USD 20 millones a los grupos criminales.

El inmueble intervenido estaba custodiado por supuestos invasores que contaban con una logística sofisticada, según detallaron las autoridades, lo que evidencia la complejidad de las operaciones y el riesgo para los intervinientes.

La estancia Pindó, que antes de la ocupación era una próspera empresa agroganadera dedicada al cultivo de soja y a la cría de ganado vacuno, sufrió graves daños durante los últimos 13 años de invasión ilegal.

Durante este tiempo, el lugar fue escenario de saqueos, ataques y persecuciones, lo que generó un clima de zozobra en las zonas aledañas y afectó directamente a la producción y la seguridad regional.