ONU aprueba condena a la invasión rusa, pero con un apoyo menor y la ausencia de EE.UU

En una jornada decisiva en la ONU, la Asamblea General aprobó una resolución que condena la invasión rusa de Ucrania, pidiendo la retirada de las tropas rusas, pero con un apoyo notablemente inferior al de años anteriores y sin el respaldo de Estados Unidos, que presentó una resolución rival.

En una jornada significativa para el futuro del conflicto en Ucrania, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó hoy una resolución condenando la invasión rusa y exigiendo la retirada inmediata de las tropas rusas. Sin embargo, a diferencia de las votaciones anteriores, el apoyo a la resolución fue considerablemente menor, reflejando un cambio de postura en la comunidad internacional, particularmente en Estados Unidos.

La propuesta, liderada por Ucrania y co-patrocinada por casi todos los países de la Unión Europea, recibió el respaldo de 93 países. Sin embargo, 18 países votaron en contra, y 65 se abstuvieron, lo que resalta un clima de creciente división en torno al conflicto. Esta cifra es significativamente menor que las resoluciones similares aprobadas en 2022 y 2023, que recibieron el apoyo de 141 países, lo que subraya el desgaste diplomático que ha sufrido la cuestión ucraniana en el seno de la ONU.

Desde la adopción de la resolución anterior en 2022, la postura de algunos países, en particular Estados Unidos, ha cambiado de manera sorprendente. Si bien en esa ocasión el país norteamericano apoyó la resolución contra Rusia, ahora se ha alineado con una postura más neutral o incluso favorable a Moscú en ciertos aspectos. Este giro en la política exterior estadounidense ha generado inquietud entre los aliados de Ucrania, especialmente en Europa.

La resolución presentada por Estados Unidos, que buscaba poner fin al conflicto sin condenar explícitamente a Rusia, fue modificada en tres ocasiones por la Unión Europea, haciendo que se alineara más con la postura ucraniana. Las enmiendas incorporadas mencionan la “invasión a gran escala” de Ucrania y exigían una “paz justa y duradera”, así como el respeto a la “soberanía e integridad territorial” de Ucrania.

Este cambio de enfoque provocó que Estados Unidos se abstuviera de apoyar su propia propuesta, un hecho que generó una considerable sorpresa. La resolución fue aprobada con 93 votos a favor, pero su naturaleza diluida significó una clara derrota diplomática para el país norteamericano. Como resultado, los diplomáticos estadounidenses han anunciado que presentarán una versión modificada en el Consejo de Seguridad de la ONU en un esfuerzo por obtener un respaldo más firme.

La viceministra de Exteriores de Ucrania, Mariana Betsa, habla ante la Asamblea General de la ONU. Foto: (EFE/Sarah Yenesel)

La viceministra de Exteriores de Ucrania, Mariana Betsa, quien participó en la Asamblea General, destacó que este momento era crucial para el futuro de la democracia mundial. Aseguró que la ONU se enfrentaba a “un momento de verdad” y subrayó que la respuesta de la comunidad internacional a la agresión rusa definiría no solo el futuro de Ucrania, sino también el rumbo del sistema internacional.

La postura de Estados Unidos en la Asamblea General marca un punto de inflexión, ya que refleja un creciente enfoque pragmático, buscando el fin del conflicto sin un enfoque explícitamente punitivo hacia Rusia. Este cambio ha generado tensiones no solo con Ucrania, sino también con varios países europeos que continúan defendiendo una postura más firme contra Moscú.

Las votaciones en la ONU revelan una creciente complejidad en la diplomacia internacional en torno al conflicto en Ucrania. Mientras que algunas naciones piden una resolución inmediata del conflicto, sin involucrar directamente a Rusia en la condena, otras insisten en que se debe continuar con una postura de aislamiento y presión sobre Moscú hasta que la invasión termine.

El respaldo menor a la resolución ucraniana es también un reflejo de la fatiga de la comunidad internacional ante el conflicto que ha durado más de un año. Las tensiones internas dentro de la ONU son evidentes, ya que muchos países de Asia, América Latina y África han optado por abstenerse de condenar explícitamente a Rusia, temiendo que una postura radical pueda poner en riesgo sus relaciones diplomáticas y comerciales con el Kremlin.

El voto dividido también pone de relieve las diferencias entre los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, donde Estados Unidos, Francia y el Reino Unido continúan presionando por una resolución firme, mientras que China y Rusia mantienen su apoyo mutuo en defensa de sus intereses geopolíticos.