Este miércoles, ocho reclusos, incluyendo cuatro presuntos miembros de la organización criminal brasileña Primer Comando Capital (PCC), lograron escapar de la penitenciaría de alta seguridad ubicada en Minga Guazú, en el departamento paraguayo de Alto Paraná. La fuga ha dejado a las autoridades paraguayas con varias preguntas sin respuesta sobre las fallas en el sistema de seguridad del penal.
Según el ministro de Justicia de Paraguay, Rodrigo Nicora, las autoridades lograron recapturar a uno de los fugados, Fredy González Delvalle, de 31 años, en la madrugada del jueves. González, quien es señalado como miembro del PCC, fue encontrado oculto en una plantación de mandioca a unos 200 metros de la prisión. El reo, con antecedentes por robo y homicidio, es el primero de los fugados en ser recapturado.
El incidente tuvo lugar alrededor de las 19:30 hora local (22:30 GMT), en el Centro de Reinserción Social de Minga Guazú, un penal conocido por su alta seguridad y su “pabellón de régimen cerrado especial”. Según Nicora, los fugados lograron su escape durante el tiempo de esparcimiento al aire libre, que dura solo dos horas al día. La versión preliminar indica que la fuga ocurrió sin que el personal de seguridad se percatara a tiempo, lo que plantea serias dudas sobre la eficacia de los controles.
El ministro del Interior, Enrique Riera, declaró que la Policía Nacional está trabajando intensamente para recapturar a los demás fugitivos. En su intervención, Riera señaló que hay indicios de que pudo haber alguna clase de complicidad o falla en el sistema de seguridad de la cárcel, ya que un vecino había visto una tela blanca o sábanas colgando sobre el muro de la prisión.
Aunque las autoridades no han señalado oficialmente a ninguna persona, Riera dejó abierta la posibilidad de que haya existido alguna connivencia interna. “En estos lugares se mueve mucho dinero y muchos intereses“, señaló, refiriéndose a la potencial complicidad en el proceso de fuga.
La penitenciaría de Minga Guazú, habilitada parcialmente en mayo de 2024, tiene una capacidad para 1.237 reos y cuenta con siete módulos de régimen cerrado, destinados a los reclusos de mayor peligrosidad. Sin embargo, el escape de estos reos pone en evidencia la vulnerabilidad del sistema de seguridad, a pesar de la tecnología de monitoreo y los dispositivos de control.
El escape de los ocho presos no es un hecho aislado en el sistema penitenciario de Paraguay, pero ha generado una fuerte reacción debido a la implicación de miembros del PCC, uno de los grupos criminales más poderosos de Brasil. La organización está involucrada en el tráfico de drogas, homicidios y otras actividades ilícitas que afectan la seguridad tanto en Brasil como en varios países de la región, incluido Paraguay.
El PCC ha tenido una presencia creciente en Paraguay en los últimos años, especialmente en el departamento de Alto Paraná, donde opera en el tráfico de drogas y el control de la frontera con Brasil. La fuga de estos individuos refuerza la percepción de que las prisiones del país no están completamente preparadas para enfrentar a estos grupos criminales.
Además, la fuga ha generado inquietud entre la población local, que teme que este hecho sea un reflejo de una mayor penetración de organizaciones criminales en el sistema penitenciario. Los expertos en seguridad advierten sobre la necesidad de una reforma integral en las cárceles de Paraguay para evitar que incidentes como este se repitan en el futuro.
Mientras tanto, el Ministerio de Justicia continúa investigando las circunstancias de la fuga, incluyendo el acceso de los reos al material que les permitió escapar. Los esfuerzos por recapturar a los otros siete fugitivos se intensificarán en los próximos días, mientras las autoridades refuerzan la seguridad en las principales ciudades de la región.


