Nutricionistas advierten sobre el consumo en exceso de sandía y sugieren moderar su ingesta

Profesionales del Departamento de Alimentación y Dietoterapia del Hospital de Clínicas recomiendan disfrutar de la fruta más consumida del verano, pero advierten que ingerirla en grandes cantidades puede causar malestar digestivo y elevar abruptamente la glucosa en sangre.

Con la llegada del verano y el inicio de la temporada alta de sandías en todo el Paraguay, el Hospital de Clínicas emitió una advertencia dirigida a la ciudadanía. Aunque la fruta es una de las preferidas para combatir el calor, su consumo debe ser moderado para evitar efectos indeseados en la salud.

Desde el Departamento de Alimentación y Dietoterapia explicaron que la sandía es refrescante, hidratante y baja en calorías, lo que la convierte en una excelente opción para esta época del año. Sin embargo, su ingesta desmedida puede generar molestias que muchas veces pasan desapercibidas.

Los especialistas sostienen que el principal riesgo aparece cuando se consumen grandes cantidades en un solo momento. En esos casos, el organismo puede sufrir picos súbitos de azúcar en la sangre, especialmente en personas con predisposición o antecedentes de problemas metabólicos.

Además del impacto glucémico, el exceso puede producir malestar estomacal. El estómago, señalan los nutricionistas, no está preparado para procesar volúmenes tan elevados de alimentos con alto contenido de agua en un corto tiempo.

Según el Hospital de Clínicas, la porción recomendada ronda los 150 gramos, lo que equivale aproximadamente a una taza. Este tamaño permite disfrutar del sabor dulce y del aporte nutricional de la sandía sin sobrecargar el organismo.

En cambio, superar ampliamente esta medida —como sucede cuando se llega a ingerir media sandía de una vez— puede derivar en una sensación de pesadez y digestiones más lentas debido a la acumulación de líquido y fibra en el sistema digestivo.

La institución recuerda que, aunque la sandía aporta vitaminas, antioxidantes y grandes cantidades de agua, estos beneficios no justifican su consumo en exceso. Como cualquier alimento, debe incorporarse dentro de una dieta equilibrada.

Entre los síntomas más comunes del abuso de esta fruta se encuentran el malestar gastrointestinal, gases, distensión abdominal y la dificultad para procesar adecuadamente el volumen ingerido.

Para evitar estos efectos, los especialistas aconsejan combinar la sandía con otros alimentos que ayuden a equilibrar la carga glucémica. Consumirla acompañada o como parte de una merienda, y no inmediatamente después de una comida principal, puede mejorar la digestión.

Las recomendaciones se extienden también a personas con enfermedades crónicas, quienes deben prestar especial atención a la cantidad consumida. La fruta no está prohibida, pero sí es necesario adaptarla a las necesidades de cada caso.

El Hospital de Clínicas enfatiza que, dentro de porciones razonables, la sandía sigue siendo una aliada del verano: aporta hidratación, nutrientes y frescura, cualidades esenciales en épocas de altas temperaturas.

En un país donde la sandía es protagonista en cada temporada estival, los profesionales insisten en un mensaje simple pero clave: disfrutar de sus beneficios, pero siempre con responsabilidad y moderación.