Esta mañana se llevó a cabo el cuarto allanamiento relacionado con el caso de soborno denunciado por el teniente coronel Guillermo Moral, asesinado frente a la Facultad de Derecho-UNA. La vivienda intervenida fue la del abogado Miguel Mendieta, condenado en el marco de esta causa.
Durante el operativo, los fiscales decomisaron grabaciones de cámaras de seguridad y documentos vinculados a un procedimiento anterior realizado en la casa del coronel Luis Belotto, también condenado tras la denuncia de la víctima.
Paralelamente, un equipo fiscal y policial se trasladó a la sede del II Cuerpo del Ejército en San Juan Bautista, Misiones. Allí se incautaron los teléfonos celulares de Belotto y de su esposa, Alba Ale de Belotto, otra de las condenadas por soborno.
Previamente, los agentes habían allanado la celda de Miguel Ángel Insfrán, alias “Tío Rico”. En el lugar encontraron un cable y el estuche de un teléfono móvil, lo que reforzó la sospecha de que Insfrán podría haber tenido acceso a un celular mientras estaba recluido.
A raíz de este hallazgo, los intervinientes decidieron inspeccionar todas las celdas aledañas en busca de otros dispositivos. La búsqueda incluyó incluso los ductos cloacales de la prisión.
El comisario César Silguero, jefe de Investigaciones, explicó que al concluir los operativos todas las comitivas se reunirán para analizar las evidencias recolectadas y definir los próximos pasos de la investigación.
“Ya contamos con muchos elementos que creemos fundamentales. La investigación está bien dirigida”, aseguró Silguero, aunque evitó dar mayores detalles debido a que el caso aún se encuentra en sus etapas iniciales.
El objetivo principal de los fiscales y policías es conectar al autor material del homicidio con el autor intelectual, buscando esclarecer el trasfondo del asesinato y la posible implicación de los condenados por soborno.
La investigación también se centra en determinar si los celulares y documentos incautados pueden vincular directamente a los responsables con la planificación del crimen.
Mientras tanto, los investigadores continúan con la recopilación de pruebas y el análisis de los dispositivos incautados, con el firme objetivo de llegar a los responsables y esclarecer completamente el asesinato del teniente coronel Guillermo Moral.


