Este lunes, Nueva Delhi se despertó bajo una espesa capa de bruma formada por niebla atmosférica y smog, que redujo drásticamente la visibilidad en varias zonas de la capital y se extendió por el norte de la India.
En redes sociales, los usuarios compartieron imágenes de la ciudad cubierta por la neblina, calificando la mañana como “la más nublada de la última temporada”.
A lo largo del día, la bruma comenzó a disiparse parcialmente, aunque la visibilidad sigue afectada y el tráfico urbano presenta lentitud en numerosos puntos de la ciudad.
El Aeropuerto Internacional Indira Gandhi registró cancelaciones de decenas de vuelos y algunos aviones tuvieron que ser desviados hacia aeropuertos cercanos debido a la escasa visibilidad.
Según información del aeropuerto, a las 14:00 horas (8:30 GMT) el tráfico aéreo se había normalizado casi en su totalidad.
El último monitoreo de la Junta Central de Control de la Contaminación (CPCB) indicó que, a las 13:00 horas (7:30 GMT), el índice de calidad del aire de Nueva Delhi alcanzaba los 398 puntos, calificado como muy perjudicial para la salud.
De acuerdo con la plataforma suiza IQAir, la ciudad se convirtió este lunes en la más contaminada del mundo, con partículas PM 2.5 en niveles extremadamente peligrosos para la salud, registrando 255 microgramos por metro cúbico, 51 veces por encima de los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Este episodio sigue a semanas de contaminación extrema que obligaron a activar la fase IV del Plan de Respuesta Gradual contra la Contaminación (GRAP), la medida más estricta del gobierno que restringe vehículos contaminantes, suspende obras y fomenta el teletrabajo y la educación híbrida.
A partir del miércoles pasado, la calidad del aire mejoró ligeramente y la alerta se redujo a fase III, aunque la niebla y la contaminación siguen siendo recurrentes en esta época del año, especialmente durante el invierno, cuando los vientos disminuyen y dificultan la dispersión de contaminantes.
La combinación de emisiones de vehículos, polvo de la construcción, pirotecnia de festividades recientes y humo por la quema de rastrojos en estados vecinos contribuye a la acumulación del smog tóxico que afecta a más de treinta millones de habitantes de Nueva Delhi.
Autoridades y expertos advierten que episodios como este representan un riesgo grave para la salud pública, afectando principalmente a niños, personas mayores y quienes padecen enfermedades respiratorias.
Este fenómeno resalta la urgencia de medidas sostenibles para mejorar la calidad del aire en la capital india, donde la contaminación se ha convertido en un problema crónico que combina factores climáticos, urbanos y agrícolas.


