El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, anunció este lunes un acuerdo con el gobierno de Estados Unidos para recibir migrantes indocumentados detenidos por delitos graves en territorio estadounidense. Este pacto, calificado por ambas partes como “sin precedentes”, contempla incluso la opción de albergar a prisioneros de nacionalidad estadounidense en las cárceles del país centroamericano.
La noticia se dio tras una reunión de tres horas entre Bukele y el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, quien destacó el acuerdo como un gesto único de cooperación. Según el funcionario estadounidense, “ningún país ha hecho jamás una oferta de amistad como esta”. La reunión tuvo lugar en el contexto de la gira centroamericana de Rubio, quien busca frenar los flujos migratorios hacia el norte y reforzar la colaboración con los países de la región.

Uno de los puntos principales del encuentro fue la posibilidad de que El Salvador sea considerado como un “Tercer País Seguro”, un acuerdo que permitiría a Estados Unidos deportar a migrantes de otras nacionalidades hacia el país centroamericano. Durante la charla, Bukele accedió a recibir a aquellos migrantes que hayan cometido crímenes graves, incluidos miembros de pandillas como la Mara Salvatrucha (MS13) y la venezolana del Tren de Aragua.
El pacto también incluye un componente sorpresivo: Bukele se comprometió a recibir a prisioneros de alta peligrosidad de EE. UU., tanto ciudadanos como residentes legales, en su megacárcel de máxima seguridad, el Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot). El presidente salvadoreño explicó que esta medida sería una forma de “subcontratar” las prisiones, cobrando una tarifa a EE. UU. para que el sistema penitenciario de El Salvador sea sostenible.
Rubio calificó el acuerdo como “el más extraordinario de cualquier parte del mundo”, destacando la disposición de El Salvador a tomar decisiones difíciles para apoyar la seguridad de Estados Unidos. “Es un acuerdo muchísimo mayor que no tiene precedentes”, añadió Bukele, dejando claro que la relación entre su país y Washington está experimentando un nivel de cooperación sin parangón en la historia reciente.
Las relaciones entre El Salvador y Estados Unidos han evolucionado de manera notable desde que Bukele asumió la presidencia. Mientras que el gobierno de Joe Biden mostró reservas sobre su reelección, las relaciones han mejorado, especialmente bajo la administración Trump. Bukele, quien ha sido un firme aliado del ex presidente estadounidense, afirmó públicamente que nunca ha ocultado su simpatía por Trump, un sentimiento que se ha reflejado en la afinidad política entre ambos mandatarios.
En su discurso, el presidente salvadoreño también mencionó que la colaboración con Trump y su gobierno ha sido clave en la reducción de la violencia en El Salvador, destacando el éxito de su estrategia de seguridad, aunque esta haya sido objeto de críticas por parte de organizaciones de derechos humanos. Su enfoque de mano dura contra las pandillas ha sido elogiado por la administración Trump como una medida eficaz, aunque algunos sectores internacionales siguen cuestionando la violación de derechos humanos en su implementación.

El acuerdo se produce en un momento en que la región centroamericana enfrenta graves desafíos migratorios. Los países del Triángulo Norte, como El Salvador, Guatemala y Honduras, han visto un aumento en la migración hacia Estados Unidos, impulsado por la violencia, la pobreza y la falta de oportunidades. En este contexto, Estados Unidos ha buscado fortalecer su cooperación con estos gobiernos, promoviendo acuerdos que permitan reducir el flujo de migrantes y, al mismo tiempo, mejorar la seguridad regional.
Por otro lado, el secretario de Estado Marco Rubio destacó que la cooperación de El Salvador en el ámbito migratorio no solo será un beneficio para Estados Unidos, sino también para la estabilidad de Centroamérica. “Este acuerdo no solo fortalece nuestra relación bilateral, sino que también refuerza la seguridad en la región”, señaló Rubio, quien también destacó el compromiso de El Salvador para combatir las organizaciones criminales que operan en la región.
Este encuentro es parte de una gira más amplia de Rubio por Centroamérica, cuyo objetivo es estrechar los lazos con los países clave de la región. Tras su visita a El Salvador, Rubio continuará su viaje a Costa Rica, Guatemala y República Dominicana, donde continuará impulsando iniciativas de cooperación en materia migratoria, económica y de seguridad.
El presidente Bukele, por su parte, se mostró satisfecho con el resultado de la reunión y subrayó que El Salvador sigue dispuesto a jugar un papel activo en la lucha contra la migración ilegal y el crimen organizado. “Estamos listos para asumir este reto”, concluyó.


