Este miércoles, miles de israelíes se manifestaron en Jerusalén para exigir el regreso de los rehenes secuestrados por Hamas y la restauración de la democracia en el país. La manifestación, se convirtió en una de las más grandes en la ciudad en los últimos meses.
En particular, se han intensificado las protestas debido al secuestro de 251 israelíes durante el ataque de Hamas en octubre de 2023. De estos rehenes, 58 aún permanecen detenidos en Gaza, incluidos 34 que, según las autoridades israelíes, están muertos.
“Esperamos que toda la gente de Israel se una a este movimiento y no nos detendremos hasta que restablezcamos la democracia y la libertad para los rehenes”, declaró Zeev Berar, un manifestante de Tel Aviv. Por su parte, Roni Sharon, un estudiante de 18 años, expresó su preocupación por la dirección política del país: “A este ritmo no nos quedará país, ni siquiera democrático. Será una dictadura”.
El ambiente político en Israel también sigue marcado por el controvertido proyecto de reforma judicial de 2023. La propuesta, que tenía como objetivo limitar los poderes de la Corte Suprema, fue un factor clave en las grandes protestas que sacudieron el país antes del ataque de Hamas. Aunque el conflicto con Gaza ha ocupado el centro de la atención, el debate sobre el sistema judicial sigue siendo un tema divisivo.
Yael Baron, una residente de Modiin, comentó: “Los últimos dos años han sido una pesadilla para nosotros”. Con la crisis de seguridad sin resolverse, la percepción general es que el tiempo se está agotando para salvar la democracia de Israel. “Siento que estamos en el minuto 99 y se acaba el tiempo para salvar al país, se nos acaba el oxígeno, como se acaba la democracia”, dijo Baron, reflejando el creciente temor de que Israel pueda estar al borde de un cambio irreversible.
En el horizonte, los manifestantes de Jerusalén prometen no detenerse hasta que se logre el regreso de los rehenes.


