México: jueces electos por voto popular asumen funciones

Más de 2.000 jueces asumen tras elecciones inéditas. El Gobierno celebra el fin del nepotismo, pero críticos alertan por control político y escasa participación ciudadana.

Este 1 de septiembre México estrena un Poder Judicial renovado: más de 2.000 cargos, desde jueces estatales hasta magistrados del Tribunal Electoral y ministros de la Suprema Corte, asumieron funciones tras haber sido elegidos en los históricos comicios del 1 de junio.

La presidenta Claudia Sheinbaum celebró una nueva etapa: “Inicia una nueva era en el Poder Judicial, elegidos por el pueblo de México”, dijo durante una conferencia matinal, y subrayó que con los nuevos jueces se dejarán atrás “la corrupción, la defensa de privilegios y el nepotismo”.

Al frente de la Suprema Corte fue electo el abogado mixteco Hugo Aguilar, quien lidera el tribunal de nueve integrantes y cuenta con una trayectoria en defensa de los derechos indígenas.

Aguilar resaltó el desafío de recuperar la confianza pública en la justicia. “Debemos acercar la justicia a cada sector de la población”, escribió en X.

Este cambio forma parte de la reforma constitucional impulsada por el expresidente López Obrador y ejecutada por Sheinbaum, con el fin de democratizar la elección judicial; resta una nueva fase electoral en 2027.

La participación ciudadana fue muy baja. Solo el 13 % del electorado interactuó en el proceso, lo que alimenta dudas sobre su legitimidad.

Observadores internacionales, como la OEA, criticaron la complejidad del proceso y el uso de “acordeones” —guías de voto promovidas por Morena—, y lo desaconsejaron como modelo replicable.

Analistas advierten también sobre la creciente influencia del partido gobernante, Morena, en el Poder Judicial. De los nueve ministros electos para la Corte, seis fueron seleccionados por el Ejecutivo o por círculos afines al partido.

Organismos defensores de derechos humanos, como Human Rights Watch, consideran que esta reforma puede socavar la independencia judicial y contraviene estándares internacionales.

Por su parte, Sheinbaum insistió en que permitir que la gente elija a los jueces combate la corrupción: “¿Cómo esto podría ser autoritario, si el pueblo decide?”, afirmó, aunque reconoció que habrá mejoras en futuros procesos.