Más de 16 muertos y 1000 evacuados tras el temporal en Bahía Blanca, el Gobierno intensifica la ayuda y sigue la búsqueda de víctimas 

El presidente Javier Milei supervisó las tareas de ayuda tras las inundaciones en Bahía Blanca, mientras las críticas por la respuesta gubernamental crecen.

Durante el último fin de semana, el presidente Javier Milei, desde la Quinta de Olivos, estuvo al tanto de la asistencia enviada por la Nación a Bahía Blanca, una ciudad golpeada por un fuerte temporal que dejó graves inundaciones. Hasta el momento, las lluvias y las crecidas han cobrado la vida de 16 personas, evacuado a miles y causado extensos daños materiales. El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, se mantuvo en contacto constante con el intendente de la localidad, Federico Susbielles, mientras que los ministros Luis Petri (Defensa) y Patricia Bullrich (Seguridad) fueron enviados para coordinar operativos de emergencia.

A pesar de que el presidente decidió cancelar varias actividades, incluyendo un viaje a Mendoza para la Fiesta de la Vendimia, no tiene previsto visitar la zona afectada personalmente. En su lugar, autorizó un desembolso de 10.000 millones de pesos para reparar los daños, según el anuncio realizado por el ministro de Economía, Luis Caputo. Sin embargo, este monto todavía no había sido transferido a las autoridades locales. Ante esta situación, Susbielles expresó públicamente que se enteró de la medida a través de redes sociales y agradeció la ayuda, aunque destacó que el monto es insuficiente para afrontar los daños, que según sus estimaciones superarían los 400.000 millones de pesos.

En la Casa Rosada, fuentes cercanas al Ejecutivo aseguran que no se tiene intención de aumentar la cifra anunciada por Caputo, lo que abre un debate sobre cómo abordar la magnitud de la reconstrucción en Bahía Blanca. Aunque el Gobierno Nacional ha manifestado su disposición para colaborar en las reparaciones una vez finalizada la emergencia, también dejó en claro que la responsabilidad de las obras recaerá principalmente sobre el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof.

Desde el Gobierno Nacional insisten en que las gestiones deben llevarse a cabo entre el intendente Susbielles y Kicillof, en un proceso de colaboración. “Estamos dispuestos a seguir colaborando, pero la gestión de la ayuda y la asistencia está en manos del gobernador de la provincia”, declaró un funcionario cercano al presidente. A pesar de estas palabras, la Nación continúa enviando alimentos, agua y productos de higiene, con un fuerte despliegue logístico que incluye vuelos de la Fuerza Aérea que ya han transportado insumos a la ciudad.

La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich supervisa el trabajo de las fuerzas de seguridad. Foto: Infobae 

En ese sentido, el pasado fin de semana arribaron a Bahía Blanca dos aviones Hércules C-130 cargados con toneladas de ayuda, en su mayoría suministros básicos, materiales de construcción y artículos de limpieza. Sin embargo, la cartera de Capital Humano, dirigida por Sandra Pettovello, no pudo enviar alimentos debido a las restricciones impuestas por una orden judicial que obligó la distribución de productos alimenticios almacenados en Villa Martelli. No obstante, las Fuerzas Armadas también colaboraron con frutas, verduras y raciones de combate que fueron enviadas desde la Base Aérea de El Palomar.

Por otro lado, más de 120 efectivos del Ejército se desplegaron rápidamente en la ciudad con botes, camiones y vehículos anfibios para asistir en las tareas de evacuación y rescate de las familias afectadas. Además, los ministros de Defensa y Seguridad, Petri y Bullrich, respectivamente, se trasladaron a Bahía Blanca para supervisar los operativos. En una declaración a través de sus redes sociales, Bullrich destacó la rapidez con la que se actuó, asegurando que fueron los primeros en llegar a la ciudad afectada, incluso antes que el gobernador Kicillof, quien según fuentes locales arribó 13 horas después.

La situación en Bahía Blanca es crítica. Las calles de Ingeniero White, una de las zonas más afectadas, quedaron anegadas, mientras las familias siguen esperando respuestas. En medio de esta catástrofe, se advierten también críticas hacia la gestión provincial, con algunos vecinos y funcionarios señalando que las autoridades locales tardaron en reaccionar. Por otro lado, las diferencias entre el Gobierno Nacional y el provincial sobre quién debe asumir la responsabilidad de las obras post-emergencia podrían complicar aún más la coordinación en los próximos días.

En medio de la desesperación, el gobierno de la provincia de Buenos Aires se comprometió a seguir coordinando esfuerzos con el Ejecutivo Nacional, aunque las diferencias de enfoque entre las autoridades siguen marcando la agenda. Desde la Casa Rosada se insiste en que el tiempo de la reconstrucción comenzará una vez que la emergencia haya terminado, pero hay dudas sobre cuándo se podrá dar por concluida esta fase crítica.