Marco Rubio en Panamá: Tensión por el Canal, la migración y la influencia de China

El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, inició su gira por América Latina con un viaje a Panamá marcado por la creciente preocupación de Washington sobre la soberanía del Canal y la influencia china en la región.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, llegó este domingo a Panamá para su primer viaje oficial en calidad de jefe de la diplomacia estadounidense. Su gira por América Latina, que también incluirá visitas a El Salvador, Costa Rica, Guatemala y República Dominicana, tiene como principales ejes la situación migratoria, el control del Canal de Panamá y la contención de la creciente influencia china en la región.

Rubio fue recibido en el aeropuerto de Panamá Pacífico, al oeste de la capital, por el canciller panameño, Javier Martínez-Acha, tras un primer intento fallido de aterrizaje debido a fuertes vientos. Este incidente no impidió el inicio de una visita que se prevé clave para las relaciones bilaterales entre Panamá y EE.UU.

El secretario de Estado llega a un país en el que la relación con Washington se ha visto tensionada por varias cuestiones. Entre ellas, las deportaciones de migrantes, las acusaciones de una creciente influencia de China en el Canal de Panamá y la presencia de Hutchison Holdings, una empresa de Hong Kong que opera dos puertos clave en el Canal. El propio presidente panameño, José Raúl Mulino, negó que China tenga control sobre el Canal y subrayó que la soberanía panameña sobre esta vía interoceánica es innegociable.

Durante su visita, Rubio se reunió con Mulino en el Palacio Presidencial de Las Garzas. En una conferencia de prensa posterior, el mandatario panameño afirmó que en su encuentro con el funcionario estadounidense dejó claro que “la soberanía de Panamá no está en cuestión”. Mulino destacó que el Canal sigue siendo operado exclusivamente por Panamá, en concordancia con el Tratado Torrijos-Carter, que en 1999 transfirió el control de la vía interoceánica al país centroamericano.

Foto: (Gobierno de Panamá)

Mulino, además, negó que existan amenazas reales de intervención militar por parte de Estados Unidos, una posibilidad que había sugerido el presidente Donald Trump en los últimos días, como represalia por lo que considera un aumento de la influencia china en la región. El presidente panameño se mostró confiado en que no existe riesgo alguno sobre la vigencia del tratado ni sobre el uso de la fuerza para apoderarse del Canal.

Por su parte, Rubio, al igual que el presidente Trump, ha manifestado su preocupación por la presencia de China en el Canal. El gobierno de EE.UU. considera que la implicación de empresas chinas, como Hutchison, que opera los puertos de Balboa y Cristóbal, podría poner en peligro la seguridad de esta estratégica vía. Rubio urgió a Mulino a tomar medidas inmediatas para contrarrestar la influencia de Pekín, advirtiendo que, si no se realizan cambios, Estados Unidos podría recurrir a otras medidas para proteger sus intereses bajo el Tratado de Neutralidad.

En este contexto, el presidente panameño, quien destacó la autonomía del Canal de Panamá, insistió en que corresponde a las autoridades de la vía esclarecer cualquier duda que Estados Unidos tenga sobre su gestión. Mulino comunicó a Rubio que Panamá ya ha iniciado una auditoría en los puertos operados por Hutchison, con el fin de asegurar que todas las operaciones se realicen conforme a la ley panameña.

Este punto se ha convertido en uno de los temas más conflictivos de la visita. Las autoridades panameñas se han comprometido a garantizar que las operaciones del Canal continúen bajo el control exclusivo del país, y en ese sentido, Mulino también confirmó su decisión de no renovar el acuerdo con China sobre la Iniciativa de la Nueva Ruta de la Seda, una propuesta que EE.UU. considera una amenaza a la soberanía panameña.

Además de las preocupaciones relacionadas con el Canal, la migración también figura como un tema central en la agenda de la visita. Panamá ha implementado políticas migratorias estrictas, particularmente en relación con los flujos de migrantes provenientes de Colombia y otros países de Centroamérica y el Caribe. Durante su visita, Rubio propondrá ampliar el acuerdo bilateral para la deportación de migrantes, una medida que incluiría vuelos financiados por EE.UU. para repatriar a personas indocumentadas.

A pesar de estos esfuerzos de cooperación, las tensiones en la sociedad panameña son evidentes. Sectores populares y sindicales salieron a las calles en una “jornada patriótica” para manifestarse en contra de la visita de Rubio y las amenazas de EE.UU. sobre el Canal. Los manifestantes expresaron su rechazo a cualquier intento de intervención extranjera, con consignas como “¡Panamá no está en venta!” y “¡Un solo territorio, una sola bandera!”. En algunas protestas, se quemaron imágenes de Trump y Rubio, en una muestra clara de la indignación popular por las declaraciones de Washington.

Un hombre sostiene un cartel en una protesta por la visita del Secretario de Estado de Estados Unidos. Foto:(EFE/ Bienvenido Velasco)

El sentimiento de defensa de la soberanía nacional es fuerte, sobre todo en un país que, en 1989, vivió una invasión estadounidense para derrocar al dictador Manuel Noriega. La memoria de ese evento sigue siendo un tema sensible en la política y el imaginario colectivo de los panameños. De hecho, las recientes protestas han puesto de manifiesto un renovado sentimiento nacionalista, con acciones como las simbólicas “siembras de banderas” panameñas.

Por otro lado, la visita de Rubio también se produce en un contexto de reconfiguración de la política exterior de EE.UU. bajo el gobierno de Donald Trump, quien ha adoptado un enfoque más agresivo en sus relaciones internacionales. El hecho de que Rubio, un político de origen cubano y conocido por su postura dura contra el régimen de Castro, sea el encargado de manejar las relaciones con Panamá, añade una dimensión adicional de complejidad a este encuentro.