El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, se prepara para su primera gira oficial por América Latina, que comenzará la próxima semana y se extenderá hasta principios de febrero. La visita incluirá paradas en Panamá, Guatemala, El Salvador, Costa Rica y República Dominicana. Esta gira marca el inicio de una nueva etapa en la política exterior de la administración Trump, con un enfoque renovado hacia la región y cuestiones clave como la migración y la seguridad regional.
En su discurso de confirmación, Rubio subrayó la importancia de América Latina para la política exterior de EE. UU., señalando que la región “no será ignorada” bajo su liderazgo. Esta postura se reafirmó a través de la portavoz del Departamento de Estado, Tammy Bruce, quien destacó que tratar con los países vecinos es esencial para abordar problemas como la migración, el crecimiento económico y la seguridad fronteriza, áreas en las que la nueva administración tiene grandes objetivos.
Rubio, hijo de inmigrantes cubanos y el primer secretario de Estado hispano en la historia de EE. UU., ha sido un firme aliado de Trump desde 2016. Su nombramiento fue interpretado como un reconocimiento a los votantes hispanos, un grupo clave en las últimas elecciones. En esta gira, uno de los temas más críticos será la gestión del Canal de Panamá, una infraestructura estratégica que ha estado en el centro de las tensiones entre EE. UU. y Panamá.
El Canal de Panamá ha sido una cuestión delicada desde que Estados Unidos lo traspasó al gobierno panameño en 1999. No obstante, Trump ha expresado repetidamente su deseo de “recuperar el control” sobre la vía, citando la creciente influencia de China en la región. Aunque Beijing no controla directamente el canal, ha sido criticado por Washington por su presencia en dos puertos clave, lo que ha generado inquietudes sobre la soberanía de Panamá.
Durante su audiencia de confirmación, Rubio apoyó las preocupaciones de Trump sobre la influencia china en la región y describió la situación como “un asunto legítimo” que requiere una respuesta clara. La visita a Panamá será crucial para abordar este tema y explorar posibles acuerdos que beneficien a ambas naciones.
Otro tema central de la gira será la migración irregular, que ha dominado la agenda de Trump tanto a nivel interno como externo. Rubio ha destacado la migración como “uno de los fenómenos más significativos de nuestra era” y ha prometido una política exterior enfocada en “frenar la migración masiva” y “garantizar la seguridad de las fronteras”. Esta postura se alinea con los recientes decretos de Trump que buscan facilitar la expulsión de migrantes ilegales.
En un memorando interno, Rubio afirmó que la política exterior de EE. UU. no permitirá más actividades que faciliten la migración irregular, y en su lugar se centrará en acuerdos para detener la migración ilegal y negociar la repatriación de inmigrantes. La implementación de estas políticas dependerá de la respuesta de países como Cuba, Nicaragua y Venezuela, con los cuales las relaciones diplomáticas son tensas.
Venezuela también será un tema de la agenda de Rubio. El secretario de Estado ha mantenido un diálogo activo con líderes de la oposición venezolana, reafirmando el apoyo de EE. UU. a la restauración de la democracia en el país sudamericano. Rubio se reunió recientemente con Edmundo González Urrutia, a quien Washington considera el presidente legítimo de Venezuela, y con María Corina Machado, destacando el compromiso de EE. UU. con la transición democrática en Venezuela.
Rubio ha sido un crítico constante del régimen de Nicolás Maduro, calificándolo como un “narcogobierno” y apoyando sanciones adicionales contra el régimen. El secretario de Estado también ha dejado abierta la posibilidad de imponer sanciones más estrictas a empresas como Chevron si continúan operando en el país bajo el régimen de Maduro.


