Maduro reafirma su control absoluto sobre Venezuela y desafía las sanciones de EE. UU

Un día después de que EE. UU. impusiera nuevas sanciones a su gobierno, Nicolás Maduro ratifica su poder y afirma que no entregará el bastón de mando. Mientras tanto, condecorará a los chavistas sancionados y desafía la presión internacional.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, respondió este jueves a las recientes sanciones impuestas por Estados Unidos a su gobierno, reiterando que su administración se mantiene firme y bajo el control absoluto de su poder. Durante un acto oficial, Maduro afirmó con contundencia que el “bastón de mando” que simboliza su liderazgo nunca caerá en manos de sus adversarios, a quienes calificó como “patarucos vendepatria”, una expresión que utiliza con frecuencia para insultar a los opositores.

Estas declaraciones se dieron un día después de que el gobierno de EE. UU. anunciara sanciones a 21 altos funcionarios chavistas por su presunta implicación en la represión de las protestas opositoras. Las sanciones también están relacionadas con las acusaciones de fraude electoral en las presidenciales de julio, en las que Maduro se proclamó ganador. El mandatario aprovechó la oportunidad para recalcar que las sanciones no debilitan a su gobierno, sino que solo refuerzan su compromiso con la “revolución bolivariana”.

Maduro, en su discurso, anunció que otorgará una condecoración denominada Victoria de Ayacucho a los 21 chavistas sancionados por EE. UU., quienes, según él, son “hombres eminentes” y “excelentes profesionales”, especialmente dentro del sector militar. Este gesto, según Maduro, es una respuesta a las “agresiones” extranjeras y un reconocimiento a la lealtad de estos funcionarios al proceso chavista.

El mandatario venezolano también arremetió contra las sanciones estadounidenses, calificandolas de “ridículas” y asegurando que, si no fuera tan grave la situación, las consideraría motivo de risa. Sin embargo, destacó que no se referiría de manera despectiva a las sanciones para no restarle importancia a lo que considera una verdadera “agresión imperialista”.

En su discurso nacionalista, Maduro no solo defendió su gestión al frente del país, sino que reafirmó su visión de Venezuela como un Estado soberano que sigue fiel a los principios de la independencia y la autodeterminación. “No seremos esclavos de nadie”, expresó con firmeza, asegurando que Venezuela continuará construyendo su propio modelo político, social y económico, sin ceder ante las presiones internacionales.

El mandatario también resaltó la capacidad militar del país, mencionando con orgullo la recuperación de la flota de aviones F16, que, a pesar del embargo de armas impuesto por Estados Unidos, sigue operando en defensa del espacio aéreo venezolano. Maduro destacó que, después de 20 años de sanciones, estos aviones “siguen surcando los aires” y están preparados para enfrentar cualquier amenaza.

En cuanto a su permanencia en el poder, Maduro se prepara para asumir un nuevo mandato el próximo 10 de enero, a pesar de las acusaciones de fraude electoral y las denuncias de la oposición, que sostiene que el verdadero ganador de los comicios fue Edmundo González, exiliado en España. La coalición opositora, que ha sido crítica con el proceso electoral, denuncia que el Consejo Nacional Electoral (CNE) no ha proporcionado pruebas suficientes para respaldar los resultados.

A pesar de la postura crítica de las principales democracias de América y Europa, que no han reconocido su reelección, Maduro goza del respaldo de aliados como Rusia, Irán, Cuba, Nicaragua y China. Este apoyo internacional refuerza su narrativa de que Venezuela no está aislada y sigue firme en su camino hacia la independencia política y económica.

El gobierno de Maduro ha enfrentado numerosas críticas y sanciones por su gestión autoritaria, la represión a la oposición y la crisis humanitaria que atraviesa el país. Sin embargo, el presidente parece decidido a desafiar las presiones internacionales y a mantener el control del poder, sin mostrar signos de ceder ante las demandas internas o externas.

En su discurso, Maduro también reiteró que no habrá un cambio en la estructura de poder en Venezuela, apuntando que el bastón de mando que porta representa el poder popular, militar y policial, y no será entregado a quienes considera traidores a la patria. Con su visión firme de que las sanciones extranjeras no debilitan su gobierno, Maduro sigue consolidando su posición como líder indiscutido en Venezuela, sin visos de que la oposición pueda revertir su permanencia en el poder.