El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, presentó al Congreso un proyecto de ley que propone reducir la jornada laboral a cinco días semanales, eliminando el esquema actual de seis días de trabajo por uno de descanso.
La iniciativa fue enviada con carácter de urgencia, lo que obliga al Parlamento a analizarla y votarla en un plazo de hasta 45 días. El objetivo, según el mandatario, es avanzar hacia mejores condiciones de vida sin afectar los ingresos de los trabajadores.
El proyecto establece que la reducción de la carga laboral no implicará recortes salariales. Lula argumenta que el aumento de la productividad y los avances tecnológicos permiten redistribuir el tiempo de trabajo en favor del descanso y el ocio.
La medida coincide con una demanda histórica de sindicatos y sectores laborales, y se posiciona como uno de los ejes del debate político en un año electoral en Brasil.
Actualmente, el Congreso ya analiza una propuesta de reforma constitucional sobre la misma temática. Sin embargo, el proyecto del Ejecutivo seguirá su propio curso legislativo, con un tratamiento más rápido debido al régimen de urgencia.
Desde el sector empresarial, la Confederação Nacional da Indústria advirtió que una eventual reducción a 40 horas semanales podría incrementar los costos laborales en torno al 7% anual, aunque consideró que el debate es necesario.
En paralelo, los datos del mercado laboral muestran señales mixtas. En febrero, Brasil generó más de 255.000 empleos formales, aunque la cifra representa una caída interanual. Aun así, el país alcanzó un récord de 48,8 millones de trabajadores registrados y mantiene una tasa de desempleo relativamente baja.
El debate sobre la jornada laboral se da en un contexto de desaceleración económica, con un crecimiento menor al registrado en años anteriores y tasas de interés que recién comienzan a bajar tras niveles elevados.
La propuesta abre una discusión clave sobre el futuro del trabajo en Brasil, en equilibrio entre productividad, costos y calidad de vida.
Fuente: EFE.


