Lula da Silva abre la Cumbre del G20 en Brasil con un llamado a la lucha contra el hambre y la pobreza global

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, inauguró oficialmente la Cumbre del G20 en Río de Janeiro este lunes, con un mensaje de unidad en la lucha contra las desigualdades sociales. La creación de la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza fue el tema central de su discurso, en un contexto de crecientes tensiones geopolíticas por la guerra en Ucrania.

En un momento crucial para el futuro global, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, inauguró la Cumbre del G20 en Río de Janeiro, destacando la lucha contra el hambre y la pobreza como uno de los principales ejes de la agenda. A lo largo de su intervención, Lula instó a los líderes mundiales a tomar decisiones concretas frente a las crecientes desigualdades sociales y económicas que afectan a millones de personas en el planeta.

 En medio de las tensiones por la guerra en Ucrania y otros conflictos geopolíticos, el mandatario brasileño presentó la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza, que se perfila como el legado principal de la presidencia brasileña en esta cumbre.En su discurso inaugural, Lula fue contundente al señalar que el tiempo para alcanzar las metas del desarrollo sustentable se está agotando. A pesar de que el mundo produce anualmente cerca de 6.000 millones de toneladas de alimentos, más de 733 millones de personas en todo el mundo padecen de desnutrición. El presidente recordó que este fenómeno no se debe a la escasez de alimentos, sino a decisiones políticas que perpetúan la exclusión social, y llamó a la acción inmediata para erradicar el hambre.

“Es inadmisible que haya personas muriendo de hambre en un planeta que tiene los recursos para alimentar a todos”, afirmó Lula. Además, criticó duramente el gasto militar global, estimado en 2,4 billones de dólares anuales, un derroche de recursos que, según él, podrían utilizarse para mejorar las condiciones de vida de millones de personas que sufren a diario.

Lula hizo un llamado claro a los países más ricos, especialmente a aquellos que integran el G20, el foro que reúne a las principales economías del mundo, para que lideren la lucha contra las desigualdades. “El G20 tiene la responsabilidad histórica de erradicar esta lacra que avergüenza a la humanidad”, dijo el presidente, quien también destacó el respaldo que la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza ha recibido de 81 países, 28 organizaciones internacionales y diversas instituciones filantrópicas.

Sin embargo, la cumbre no estuvo exenta de desafíos diplomáticos. La creciente polarización global y las tensiones geopolíticas, especialmente relacionadas con el conflicto en Ucrania, han dificultado las negociaciones para alcanzar un consenso entre los países miembros. Algunos líderes, como el presidente argentino Javier Milei, expresaron reservas sobre propuestas clave, como la implementación de un impuesto global a los super ricos, lo que pone en riesgo la posibilidad de una declaración conjunta.

Lula defiende la paz y la cooperación internacional

A pesar de las tensiones, Lula reiteró su decisión de no centrar la cumbre en las discusiones sobre conflictos bélicos. “Me propuse no traer la guerra al G20”, afirmó, explicando que, si la cumbre se dedicara a debatir exclusivamente sobre los conflictos en curso, no se lograrían avances en otros temas igualmente urgentes, como la pobreza y el hambre.

El presidente brasileño dejó en claro que su gobierno está comprometido con la paz en todos los frentes de conflicto, no solo en Ucrania, sino también en Gaza y Líbano. “Queremos un mensaje claro: queremos la paz en Gaza, en Líbano, en Ucrania. Queremos acabar con todas las guerras”, expresó durante una entrevista previa a la cumbre.

El escenario global y los desafíos diplomáticos

En el ámbito diplomático, la cumbre del G20 ha sido marcada por la presencia de líderes clave como el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y el primer ministro de India, Narendra Modi, quienes han manifestado su apoyo a diversas iniciativas del foro. Sin embargo, la ausencia de Vladimir Putin, presidente de Rusia, debido a una orden de arresto de la Corte Penal Internacional, ha marcado el tono de la cumbre. Además, la reciente victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de EE. UU. ha generado incertidumbre sobre el futuro de las relaciones internacionales y el multilateralismo.

Lula, en su rol de mediador, busca equilibrar las tensiones entre los países, y aunque su propuesta de un plan de paz con China para Ucrania ha generado controversias, su postura sigue siendo la de un defensor de la diplomacia y el diálogo.

Río de Janeiro como reflejo de las desigualdades globales

El presidente brasileño también utilizó la sede de la cumbre, Río de Janeiro, para ilustrar las profundas desigualdades que aún persisten en el mundo. La ciudad, con su rica diversidad cultural, sigue siendo un reflejo de las contradicciones globales: mientras que algunos disfrutan de enormes riquezas, otros siguen viviendo en condiciones extremas de pobreza.

Lula recordó que durante su primer mandato, Brasil logró avances importantes en la lucha contra el hambre, destacando iniciativas como el Programa Nacional de Alimentación Escolar y el apoyo a la agricultura familiar. Sin embargo, lamentó que, tras su salida del poder en 2010, el país volvió a caer en el Mapa del Hambre de la FAO en 2022 debido a la desactivación de estos programas. Desde su regreso en 2023, el presidente ha logrado sacar a 24 millones de brasileños de la pobreza extrema y continúa trabajando para garantizar una distribución más equitativa de los recursos en su país.

Mirando hacia el futuro: un legado de justicia social

En su cierre, Lula reiteró que la creación de la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza representa su principal legado en la presidencia del G20. Con la vista puesta en los próximos años, el mandatario subrayó su compromiso con la erradicación del hambre, la pobreza y las desigualdades sociales en Brasil y en el mundo. “Que esta cumbre sea recordada por el coraje de actuar”, concluyó, reafirmando su visión de un futuro más justo y sostenible para las generaciones venideras.