Liberación masiva de moscas en Panamá: estrategia sanitaria liderada por EE.UU.

Estados Unidos lanza cada semana millones de moscas estériles sobre la selva panameña para combatir una plaga que pone en riesgo la salud humana, animal y la economía regional. La acción, avalada por Panamá, se presenta como una medida sin precedentes de protección sanitaria continental.

En una movida tan insólita como estratégica, el gobierno de Estados Unidos ha iniciado una operación biológica que consiste en liberar semanalmente cerca de 14 millones de moscas vivas sobre la selva de Panamá. Aunque a simple vista podría confundirse con una plaga, se trata de una acción quirúrgicamente planificada para combatir una amenaza real: la Cochliomyia hominivorax, también conocida como la “mosca del gusano barrenador”.

La intervención tiene como propósito contener a este insecto cuyas larvas se alimentan de tejido vivo, provocando graves infecciones tanto en animales como en humanos. El daño que causa va desde lesiones profundas hasta la muerte, convirtiéndola en un problema de salud pública y una amenaza económica para el continente.

Esta operación, aprobada por el gobierno panameño, forma parte de una estrategia continental respaldada por la Comisión Panamá-Estados Unidos para la Erradicación y Prevención del Gusano Barrenador del Ganado (COPEG), que registró más de 15 mil casos acumulados entre ambos países hasta fines de 2024.

La plaga ha avanzado con rapidez en lo que va de 2025, afectando especialmente al sector ganadero y a comunidades rurales de bajos recursos. Su propagación compromete no solo la salud, sino también la seguridad alimentaria y los ingresos económicos de cientos de miles de familias.

Para hacerle frente, Estados Unidos implementó la Técnica del Insecto Estéril (TIE), un método biotecnológico que consiste en liberar machos de la especie esterilizados con radiación. Al no poder reproducirse, sus crías no llegan a formarse, reduciendo progresivamente la población del insecto.

La colaboración entre EE. UU. (secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth) y Panamá (presidente panameño, José Raúl Mulino) refuerza la seguridad zoosanitaria y la estabilidad agrícola regional. (Foto AP/Matías Delacroix)

Esta estrategia ya ha demostrado efectividad en otras regiones del mundo, pero su aplicación en Panamá adquiere un carácter especial por tratarse de un punto geográfico clave. El istmo panameño actúa como una barrera natural para contener la plaga antes de que alcance el norte del continente.

La liberación de millones de moscas estériles se realiza con alta precisión y en horarios controlados, gracias a tecnología de punta que permite una ejecución meticulosa. A pesar del impacto visual de la operación, expertos destacan que los beneficios superan con creces las posibles molestias iniciales.

Panamá, en colaboración estrecha con Estados Unidos, ha asumido un rol protagónico como muro de contención biológico. Esta acción conjunta no solo protege al país, sino que también resguarda a millones de cabezas de ganado y evita pérdidas millonarias a nivel regional.

El despliegue también busca prevenir el impacto en la salud de poblaciones vulnerables que podrían verse expuestas a infecciones graves. El componente humano de la crisis sanitaria también está en el centro de la estrategia internacional.

La iniciativa se entiende como un esfuerzo urgente ante una amenaza silenciosa pero devastadora. La acción de Estados Unidos y Panamá es, en este sentido, una respuesta preventiva con un fuerte componente de responsabilidad regional.

Según autoridades sanitarias, este operativo podría mantenerse durante varios meses, hasta lograr la contención total de la plaga. La experiencia podría servir de modelo para otras regiones del mundo enfrentadas a problemas similares.