Alastair Munro, un ingeniero escocés de 49 años, fue sometido a una compleja cirugía en la que le extirparon el 30% del pene para salvarle la vida tras ser diagnosticado con cáncer de pene.

El hombre notó un pequeño bulto que comenzó a crecer, pero esperó unas seis semanas antes de consultar con un médico. Tras varios estudios y una biopsia, recibió la confirmación de que padecía una enfermedad poco frecuente.
La cirugía duró siete horas y permitió retirar el tumor. Como el cáncer se había extendido a los ganglios linfáticos de la ingle, también tuvieron que ser extraídos. Luego, los médicos reconstruyeron el pene con un injerto de piel tomado de su muslo.
Seis semanas después, Munro debió volver al quirófano porque los análisis mostraron que todavía quedaba una pequeña cantidad de tejido canceroso. También recibió radioterapia y fue dado de alta en febrero.
El caso fue registrado por cámaras de la BBC para la serie documental Surgeons: At The Edge of Life. Munro aceptó mostrar su historia para que otros hombres pierdan la vergüenza y consulten a tiempo si notan algún cambio en sus genitales.
“Si una persona ve esto y decide ir al médico, habrá valido la pena”, afirmó. Según contó, el bulto no le causaba dolor, pero creció y en un momento empezó a sangrar.
Actualmente, el paciente enfrenta complicaciones derivadas de la cirugía y la radioterapia, por lo que no puede tener relaciones sexuales ni orinar con normalidad. Los médicos evalúan una futura cirugía reconstructiva.
El cirujano C.J. Shukla, que realizó la operación en Edimburgo, advirtió que muchos hombres demoran meses en buscar ayuda por vergüenza o desconocimiento. Entre los factores de riesgo mencionó el tabaquismo, la obesidad, la higiene y el virus del papiloma humano.
El especialista remarcó que la detección temprana es clave y pidió consultar de inmediato ante bultos, manchas, sangrado, dolor o problemas de erección. Munro fue directo al agradecer al equipo médico: “Me salvaron la vida”.


