Larry cumple 15 años al servicio de la corona británica

El histórico “cazador jefe de roedores” del gobierno británico celebra 15 años en el 10 de Downing Street. Larry sirvió bajo seis primeros ministros y se convirtió en una figura icónica de la política del Reino Unido.

Larry, el gato oficial de Downing Street, cumplió el pasado domingo 15 años de servicio como cazador de roedores del gobierno británico. El felino, considerado de manera informal el “primer gato” del Reino Unido, acompañó a seis primeros ministros y se transformó en una presencia estable en tiempos políticos turbulentos.

Desde su llegada al número 10 en 2011, Larry deambula libremente por las áreas de trabajo de la residencia oficial y se volvió un protagonista habitual ante la prensa internacional. Su costumbre de aparecer justo cuando los líderes mundiales posan frente a la emblemática puerta negra lo convirtió en favorito de los fotógrafos.

Testigo de seis gobiernos

Larry presenció los mandatos de David Cameron, Theresa May, Boris Johnson, Liz Truss, Rishi Sunak y el actual primer ministro Keir Starmer. A lo largo de los años, también convivió, no siempre en buenos términos, con mascotas oficiales como Dilyn, el perro de Johnson, y Nova, la labradora de Sunak.

En la actualidad, permanece separado de los gatos de la familia Starmer, JoJo y Prince, que habitan las áreas privadas. Larry mantiene su dominio en las oficinas gubernamentales.

Cruces diplomáticos y rivalidades

El felino conoció a numerosos líderes mundiales. Fotografías lo muestran en encuentros con figuras como el expresidente estadounidense Barack Obama y el presidente ucraniano Volodimir Zelensky.

También protagonizó enfrentamientos con Palmerston, el gato de la Oficina de Exteriores. Ambos fueron captados en más de una ocasión forcejeando antes de que Palmerston se retirara en 2020. El felino diplomático falleció recientemente en Bermudas.

Un símbolo no partidista

Con 18 o 19 años, Larry redujo el ritmo, pero continúa patrullando su territorio y descansando cerca de la entrada principal. Analistas señalan que su permanencia simboliza estabilidad institucional y poder blando británico.

Su estatus no partidista lo distingue de las mascotas presidenciales en otros países. Para muchos británicos, su carácter independiente y su presencia constante lo consolidan como una figura entrañable de la vida política del Reino Unido.