Padres y madres de la Escuela Pablo Zaracho, ubicada en Fernando de la Mora, amanecieron nuevamente este martes frente a la institución, con el objetivo de asegurar un lugar para sus hijos de cara al próximo año lectivo.
La situación se repite en numerosos colegios públicos del país, donde las largas filas se forman incluso desde la noche anterior por temor a quedar sin cupo, sobre todo en las escuelas más demandadas o cercanas al hogar.
En el caso de la Escuela Pablo Zaracho, los padres explicaron que debieron presentarse horas antes del horario oficial de inscripción debido a que la institución suele completar rápidamente sus vacantes.
“No nos queda otra más que venir de madrugada”, relató una madre, quien comentó que la competencia por los lugares es alta y que muchos buscan mantener a sus hijos en la misma sección o en el turno preferido.
Algunos progenitores lamentaron que el proceso no sea automático al momento de retirar las libretas de calificaciones, señalando que esto evitaría las largas esperas y la incertidumbre.
Otros señalaron que la tensión principal surge por la designación de secciones, ya que la distribución de los estudiantes suele generar discusiones o inconformidad.
Aunque el MEC insiste en que la inscripción en escuelas públicas no debe implicar ningún costo, en la práctica muchos establecimientos cuentan con cooperadoras que exigen aportes económicos para completar el proceso.
En la Escuela Pablo Zaracho, los padres confirmaron que cada familia contribuye con G. 50.000 al año a la cooperadora escolar, monto que consideran indispensable para sostener el mantenimiento del edificio.
Lejos de quejarse, la mayoría de los entrevistados expresó que comprende la necesidad del aporte, asegurando que el dinero se utiliza para reparaciones, pintura, compra de ventiladores o arreglo de equipos de aire acondicionado.
“La educación es gratuita, pero mantener la escuela no lo es”, resumió una madre, enfatizando que sin lo recaudado por la cooperadora escolar sería imposible cubrir gastos básicos que el Ministerio no atiende.
Los padres remarcaron que el presupuesto del MEC no alcanza para atender todas las necesidades edilicias, lo que deja a las instituciones en una situación compleja y obliga a recurrir a los propios tutores.
La jornada de inscripciones continuará durante la semana en distintos puntos del país, en medio de un sistema educativo que, según coinciden los padres, sigue necesitando mayor inversión para evitar que estas filas interminables se conviertan en una costumbre anual.


