Este miércoles, los países de la Unión Europea (UE) lograron un acuerdo político sobre un nuevo paquete de sanciones que reforzarán las medidas contra Rusia, coincidiendo con el tercer aniversario de la invasión de Ucrania. El acuerdo abarca nuevas restricciones en sectores clave, incluyendo una extensión de las prohibiciones a la “flota fantasma” rusa, que ha ayudado a Moscú a evadir las sanciones relacionadas con la exportación de petróleo. Esta nueva batería de medidas es el decimosexto paquete de sanciones desde el comienzo de la guerra, con la fecha de aprobación oficial fijada para el próximo lunes.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, celebró el acuerdo en sus redes sociales, destacando que las nuevas sanciones apuntan específicamente a la elusión de las normas, mencionando las restricciones adicionales a los buques de la “flota fantasma” que operan para evitar el impacto de las sanciones sobre el crudo ruso. Von der Leyen aseguró que la UE sigue “manteniendo la presión sobre el Kremlin” y reiteró el compromiso de la Unión de seguir actuando con contundencia contra las acciones de Rusia.
Por su parte, la alta representante de la UE para Asuntos Exteriores y Seguridad, Kaja Kallas, también aplaudió el acuerdo, subrayando que las sanciones apuntan a cerrar las “puertas traseras” que permiten que el régimen de Putin continúe operando sin restricciones. Kallas añadió que el paquete de sanciones ayudará a evitar que el Kremlin eluda las sanciones previas y reforzará las restricciones impuestas sobre los recursos militares rusos.
El nuevo paquete de sanciones contempla medidas más estrictas contra la elusión, como la prohibición de transacciones con once puertos y aeropuertos rusos. Esta acción busca reducir aún más las capacidades del gobierno ruso de eludir el tope de precio impuesto por la UE sobre el petróleo y otras sanciones financieras. Además, se excluyen a trece bancos rusos del sistema bancario internacional SWIFT, lo que refuerza la presión económica sobre el país.
Como parte de los esfuerzos por restringir el comercio y la logística que facilitan el conflicto, el paquete también incluye la imposición de sanciones a otros 73 buques de la “flota fantasma” de Rusia. Estos buques han sido acusados de transportar petróleo de forma ilegal para evitar las restricciones internacionales. La sanción afecta tanto a los propietarios como a los operadores de estos navíos, incluidos los capitanes que ayudan a facilitar el contrabando de crudo.
En el ámbito mediático, la UE también intensifica su postura al suspender las licencias de radiodifusión en la región para ocho medios rusos, limitando así la capacidad del Kremlin de influir a través de sus canales de propaganda en el continente europeo. Además, se añadió una nueva lista de 53 entidades vinculadas al sector militar ruso, que se verán afectadas por las sanciones que incluyen la congelación de activos y restricciones a su acceso a fondos internacionales.
En cuanto a las importaciones, la UE decidió imponer nuevas prohibiciones que afectarán el aluminio proveniente de Rusia, un material clave en la industria europea. Además, se reforzarán los requisitos de aprobación para la exportación de ciertos productos tecnológicos y químicos, como los precursores utilizados en la fabricación de electrónica, lo que limita aún más la capacidad de Rusia para acceder a tecnología avanzada.
Otro elemento clave en las nuevas sanciones es la ampliación de las restricciones a la industria militar rusa, específicamente hacia aquellos actores que colaboren con la maquinaria bélica del Kremlin. Este paquete de sanciones incluye sanciones adicionales contra los propietarios y operadores de los buques que integran la mencionada “flota fantasma”, cuyo papel ha sido clave para burlar las restricciones europeas sobre las exportaciones de petróleo.
El acuerdo también equipara las sanciones contra Bielorrusia, que sigue siendo un aliado cercano de Rusia en el conflicto, además de abordar nuevas medidas para las zonas no controladas por el gobierno de Ucrania, en un intento por ampliar el alcance de las medidas punitivas a todas las áreas bajo influencia rusa.
A pesar de las críticas que los paquetes de sanciones han recibido por parte de Moscú, la UE mantiene su postura firme y asegura que continuará con esta estrategia de presión hasta que el Kremlin ponga fin a la guerra en Ucrania. De acuerdo con los líderes comunitarios, la presión económica y diplomática está demostrando ser efectiva y seguirá siendo una herramienta clave para forzar un cambio de comportamiento en Rusia.


