La Ouija es uno de los objetos más famosos y polémicos de la cultura popular. Aunque fue patentada en 1890 como un juego de mesa para entretenimiento familiar, su historia terminó rodeada de misterios, disputas millonarias y casos que alimentaron durante décadas la creencia de que podía servir como puente hacia el más allá
El tablero fue registrado oficialmente por el abogado Elijah Bond junto a los espiritistas Charles Kennard y Theresa Maupin en plena época victoriana, cuando el espiritismo vivía un auge sin precedentes en Estados Unidos y Europa. Aprovechando el interés de miles de personas por comunicarse con familiares fallecidos, sus creadores transformaron una práctica reservada a médiums en un producto comercial que rápidamente se convirtió en un éxito de ventas.
Sin embargo, detrás del negocio comenzaron los conflictos. Bond terminó perdiendo los derechos sobre la patente y murió en la pobreza en 1921, mientras veía cómo otros acumulaban fortunas gracias al invento que ayudó a registrar.
El control de la Ouija pasó posteriormente a manos del empresario William Fuld, quien llevó el producto a una escala industrial. Su muerte en 1927, tras caer desde el techo de una de sus fábricas en Baltimore, alimentó aún más la leyenda alrededor del tablero. El accidente ocurrió mientras supervisaba trabajos en un edificio cuya construcción, según la tradición popular, habría sido sugerida por la propia Ouija durante una sesión.
Más allá de los mitos, el éxito de la Ouija estuvo ligado al contexto de una sociedad marcada por guerras, epidemias y altas tasas de mortalidad. Millones de personas buscaban consuelo en la idea de poder comunicarse con quienes ya habían muerto, lo que impulsó el crecimiento del espiritismo y convirtió al tablero en un fenómeno cultural.
Con el paso de las décadas, la Ouija dejó de ser vista únicamente como un juego y pasó a ocupar un lugar central en innumerables historias de terror, películas y supuestos casos paranormales
Uno de los episodios más conocidos ocurrió en España a comienzos de los años 90 con el caso de Estefanía Gutiérrez Lázaro, una adolescente que participó en una sesión de Ouija y cuya posterior muerte quedó rodeada de rumores, versiones sobrenaturales y reportes policiales que ayudaron a construir una de las leyendas urbanas más famosas del país.
También existen antecedentes judiciales vinculados indirectamente al tablero. En 1994, un juicio por asesinato en Reino Unido tuvo que repetirse después de que miembros del jurado admitieran haber utilizado una improvisada Ouija para intentar determinar la culpabilidad del acusado durante las deliberaciones.
A pesar de su fama, no existe evidencia científica que demuestre que la Ouija tenga capacidades paranormales. Los especialistas atribuyen el movimiento de la plancheta al llamado efecto ideomotor, un fenómeno psicológico por el cual las personas realizan movimientos involuntarios sin ser conscientes de ello. Sin embargo, más de 130 años después de su creación, la Ouija sigue despertando fascinación. Entre relatos de fantasmas, tragedias reales, fortunas millonarias y expedientes policiales, el tablero continúa ocupando un lugar único en la historia de los objetos más misteriosos y controversiales del mundo.
Fuente: BBC.


