La increíble historia de la primera Copa del Mundo que nadie pudo proteger

La Jules Rimet sobrevivió a una guerra, fue robada dos veces y protagonizó uno de los episodios más insólitos del fútbol. Su historia terminó de la forma menos pensada.

Mucho antes de la actual Copa del Mundo, el trofeo más preciado del fútbol era la Jules Rimet. Creada para premiar al campeón mundial, la copa acumuló una historia tan extraordinaria como los torneos que representó: sobrevivió a la Segunda Guerra Mundial, fue robada en dos ocasiones y terminó desapareciendo para siempre tras ser fundida por delincuentes.

La copa, bautizada en honor al dirigente francés Jules Rimet, presidente de la FIFA e impulsor del primer Mundial en 1930, acompañó cada edición del torneo durante cuatro décadas. Su diseño representaba a Niké, la diosa griega de la victoria, y rápidamente se convirtió en uno de los símbolos más reconocidos del deporte.

Uno de los capítulos más famosos ocurrió en 1966, cuando Inglaterra organizaba la Copa del Mundo. A pocos meses del inicio del torneo, la Jules Rimet desapareció de una exposición en Londres tras un descuido de seguridad. Scotland Yard desplegó más de cien agentes para encontrarla, pero durante diez días no logró ninguna pista concreta.

La búsqueda terminó de manera inesperada. Un perro mestizo llamado Pickles encontró la copa envuelta en papel de diario y escondida cerca de un árbol mientras paseaba junto a su dueño. El hallazgo convirtió al animal en una celebridad nacional y en uno de los héroes más insólitos de la historia del fútbol.

Pero la aventura de la Jules Rimet estaba lejos de terminar. Brasil se quedó definitivamente con el trofeo tras conquistar su tercer Mundial en México 1970, tal como establecía el reglamento de la época. La copa quedó bajo custodia de la Confederación Brasileña de Fútbol en Río de Janeiro.

Sin embargo, en diciembre de 1983 volvió a desaparecer. Un grupo de delincuentes logró ingresar a la sede de la entidad y robó el trofeo en una operación que expuso graves fallas de seguridad. La investigación concluyó que la copa fue entregada a un joyero argentino radicado en Brasil, quien habría cortado la pieza y fundido el metal para venderlo.

Así terminó la historia de la Jules Rimet. El trofeo que sobrevivió a una guerra mundial, que recorrió el planeta en manos de los mejores futbolistas y que fue encontrado por un perro cuando la policía no podía hallarlo, desapareció para siempre en una joyería de Río de Janeiro.

Desde entonces, la Copa Mundial de la FIFA ocupa su lugar como el máximo símbolo del fútbol, mientras la leyenda de la Jules Rimet sigue siendo una de las historias más increíbles que dejó el deporte.