La relación entre Paraguay y la Administración para el Control de Drogas (DEA, por sus siglas en inglés) ha vivido momentos de tensión, pero el reciente cambio de postura del gobierno de Santiago Peña ha permitido la reanudación de la colaboración. Este cambio se produce luego de un impasse con la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad), que había decidido suspender la cooperación debido a lo que alegó como cuestiones de soberanía. La situación generó un escándalo internacional y un enfrentamiento diplomático que fue resuelto, al menos temporalmente, con un reajuste de las políticas gubernamentales.
En una reciente declaración, el Ministerio de Defensa confirmó que la DEA continuará sus actividades en Paraguay, y su colaboración con las fuerzas de seguridad se fortalecerá. Este anuncio se hizo oficial luego de una conversación entre el presidente Peña y el secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, que permitió la reactivación de las actividades de la agencia en el país.
El conflicto surgió cuando el titular de la Senad, Jalil Rachid, tomó la decisión de cortar los lazos con la DEA en el programa Sensitive Investigative Unit (SIU), una de las principales iniciativas de cooperación en la lucha contra el narcotráfico. Según Rachid, esta medida respondía a la necesidad de optimizar la distribución del personal y fortalecer otras áreas operativas dentro de la Secretaría. La respuesta de la DEA fue inmediata: solicitó recuperar los equipos y equipos operativos en Paraguay antes de salir del país.
Este corte de lazos generó una crisis política y diplomática en Paraguay, lo que obligó al gobierno a intervenir y aclarar que la DEA no abandonaría el país. La crisis escaló aún más cuando la Casa Blanca y medios internacionales, como el Washington Post, informaron sobre la decisión tomada por el gobierno paraguayo. El artículo destacó que la medida fue “política”, algo que parecía tener un peso considerable en las decisiones de la Senad.
Ante este escenario, el gobierno paraguayo tuvo que revisar su postura, y en lugar de seguir adelante con la expulsión de la DEA, se envió una nueva comunicación que ratificaba la decisión inicial. En una conferencia de prensa, el presidente Peña intentó suavizar el conflicto y anunció que, en lugar de la suspensión, se buscaría un acuerdo de cooperación más amplio en el combate al narcotráfico.
La decisión de la Senad se dio a conocer públicamente después de que el Washington Post publicara detalles sobre el caso, lo que añadió presión internacional sobre el gobierno de Peña para rectificar su posición. El narcotráfico en Paraguay es un tema delicado, ya que el país es un punto de tránsito clave para la cocaína que proviene de Bolivia y se dirige hacia Europa. La infiltración del crimen organizado en las instituciones políticas y su creciente influencia sobre las políticas públicas del país hace aún más urgente la necesidad de colaboración internacional en la lucha contra el narcotráfico.
En el ámbito local, la reacción fue igualmente crítica. El fiscal Deny Yoon Pak expresó su preocupación por el impacto de la decisión sobre las investigaciones de alto nivel. Pak advirtió que el cierre de la unidad de cooperación con la DEA podría poner en riesgo investigaciones cruciales, como la que busca al narcotraficante Sebastián Marset, uno de los fugitivos más buscados en Paraguay.
La cooperación entre la Senad y la DEA comenzó en 2008 con un acuerdo sobre la implementación del programa SIU, un esfuerzo dirigido a abordar las investigaciones más sensibles relacionadas con el narcotráfico. A lo largo de los años, este acuerdo fue renovado y ampliado, con adendas importantes en 2016 y 2017. Este historial de colaboración ha sido fundamental para las operaciones de seguridad en el país, y la decisión de interrumpirla parecía, para muchos, un paso atrás en la lucha contra las organizaciones criminales.
La colaboración de Paraguay con la DEA ha sido clave en la lucha contra el narcotráfico en la región. En un contexto global en el que los flujos de drogas y el crimen organizado no respetan fronteras, la cooperación internacional es vital. Es por ello que la reanudación de la cooperación entre Paraguay y la DEA es considerada un paso positivo, tanto para el país como para la región.


