La difícil situación económica que atraviesa Mónica Paredes, una mujer de 66 años, la llevó a tomar la decisión más dolorosa de su vida: ofrecer en adopción a Wendy, su perra de dos años. Como ella percibe apenas la jubilación mínima y sufre de problemas de salud, ya no podía costear el balanceado ni las vacunas que el animal necesitaba para estar sano.
“Me duele darla, pero no quiero que esté sufriendo. Yo le doy polenta y menudos cuando puedo, pero ya no puedo más”, había escrito Mónica en un grupo de vecinos en las redes sociales. La mujer, que padece de osteoporosis y vive sola desde su divorcio, confesó que ver a su mascota cada vez más flaca le partía el corazón, por lo que prefirió buscarle un nuevo hogar donde no le faltara nada.
Sin embargo, lo que empezó como una despedida triste terminó en un verdadero milagro de solidaridad. La publicación se compartió miles de veces y llegó a personas de todos lados, quienes no tardaron en reaccionar. En cuestión de pocas horas, Mónica empezó a recibir transferencias de dinero y bolsas de alimento para Wendy, logrando juntar una suma importante que le permitirá ponerse al día con el veterinario.
Muy conmovida, la mujer contó que ya salió corriendo a comprarle la comida que tanto le gusta a su compañera y que ahora podrá aplicarle las vacunas y las pipetas correspondientes. “Yo vivo sola con ella, me muero si la doy en adopción. Es mi compañía y es su vida también”, afirmó con lágrimas en los ojos, agradecida por poder mantener a su familia unida.
Vía: TN.


