José Antonio Kast, candidato del bloque de derecha, fue electo este domingo como nuevo Presidente de la República de Chile tras obtener cerca del 60% de los votos en la segunda vuelta electoral. Su rival, la representante del oficialismo Jeannette Jara, alcanzó poco más del 40%, en una diferencia mayor a la prevista por la mayoría de los analistas.
Los resultados preliminares se conocieron antes de las 20:00 horas, con el 57,44% de las mesas escrutadas. La jornada electoral se desarrolló con relativa normalidad, pese a la obligatoriedad del voto y a la participación de más de 15,7 millones de ciudadanos.
En algunos centros de votación de Santiago se registraron filas y reclamos puntuales entre votantes y vocales de mesa, aunque sin incidentes de gravedad. Según testimonios recogidos en locales electorales, el hecho de que solo hubiera dos opciones en competencia agilizó considerablemente el proceso.
Kast siguió el conteo de votos desde la sede del Partido Republicano, en la comuna de Las Condes, acompañado por su familia, su equipo de campaña y dirigentes de diversas fuerzas que respaldaron su candidatura, entre ellas Chile Vamos, Demócratas, Amarillos, sectores socialcristianos y libertarios.
Desde allí recibió el llamado de felicitación de Jeannette Jara y el saludo institucional del presidente Gabriel Boric, transmitido por televisión abierta. El presidente electo tenía previsto dirigir un discurso a la ciudadanía pasadas las 21 horas, en un escenario preparado con medidas de seguridad reforzadas.
Jara, por su parte, votó temprano en la comuna de Conchalí junto a su familia y pasó la tarde en un tono más reservado. Para el escrutinio se trasladó al Hotel Fundador, en el centro de Santiago, donde reconoció el resultado y agradeció a sus adherentes.
El mensaje de campaña que llevó a Kast a La Moneda estuvo centrado en el combate a la inseguridad, el control migratorio y la reactivación económica. Estos ejes conectaron con un electorado marcado por el temor al aumento de la violencia y el estancamiento del crecimiento.
Según el último estudio de Ipsos, realizado en octubre, el 63% de los chilenos identifica al crimen y la violencia como su principal preocupación, seguidos por la situación económica y la crisis migratoria. En la última década, los homicidios se duplicaron y, aunque han bajado en los últimos dos años, aumentaron delitos como el secuestro y la extorsión.
No obstante, algunas de las propuestas de Kast generaron dudas. En los debates, el candidato no logró detallar con precisión cómo concretará la expulsión de más de 300 mil migrantes en situación irregular, limitándose a señalar que serían “invitados a irse” o expulsados sin mayores contemplaciones.
En materia laboral, debió moderar su discurso. Aunque su programa contempla la posibilidad de suspender la Ley de 40 horas para pequeñas y medianas empresas, en el último debate se comprometió a no modificar esa normativa ni otros beneficios sociales, como el aumento del salario mínimo, las indemnizaciones y la Pensión Garantizada Universal.
Tras votar, Kast también dio señales sobre su política exterior. Afirmó que buscará mantener buenas relaciones con todos los países vecinos y confirmó que el presidente argentino Javier Milei lo contactó tras su paso a la segunda vuelta, destacando coincidencias políticas y una visión compartida sobre el desarrollo regional.
El presidente electo subrayó además el potencial estratégico de la relación entre Chile y Argentina, al señalar que ambos países pueden complementarse en producción y servicios, especialmente de cara al Asia-Pacífico. Con un respaldo electoral sólido, Kast inicia ahora el desafío de transformar sus promesas en políticas concretas en un país socialmente exigente y políticamente fragmentado.


