El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, instó a la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, a crear un “plan con un calendario” que permita concretar el traslado de los presos a las cárceles federales. El pedido de Macri se da en medio de un contexto de alta tensión debido a las fugas de reclusos de las comisarías y alcaidías de la ciudad, una problemática que persiste desde hace varios años.
El dirigente del PRO se mostró firme en exigir soluciones concretas y desechó lo que consideró “discusiones y chicanas políticas” que no contribuyen a resolver la situación. Durante un acto en el Instituto Superior de Seguridad Pública, donde se dieron inicio a las clases para los futuros policías y bomberos de la ciudad, Macri hizo hincapié en que la solución no pasa por cambiar ministros, sino por abordar la problemática desde un enfoque integral.
“Las comisarías no son cárceles y los policías no son guardiacárceles”, afirmó Macri, destacando que el problema del alojamiento de presos no es responsabilidad del Gobierno de la Ciudad, sino del Servicio Penitenciario Federal. De esta manera, el jefe de Gobierno porteño se alineó en defensa de la autonomía de la ciudad frente a las críticas por la situación de los reclusos en comisarías, las cuales, según él, no son el lugar adecuado para los detenidos.
Macri reiteró que el gobierno porteño está dispuesto a colaborar con la ministra Bullrich y con el Gobierno Nacional, pero dejó claro que no se puede responsabilizar a la Ciudad por una situación que escapa a sus competencias. La falta de un sistema judicial pleno en la Ciudad de Buenos Aires es uno de los principales argumentos esgrimidos por el jefe de Gobierno para justificar la falta de control sobre la situación.
El presidente de la Nación, Alberto Fernández, había señalado en varias ocasiones que el Gobierno Nacional y el porteño deben trabajar en conjunto para resolver el problema de las fugas, y la reciente situación en las comisarías parece haber incrementado la presión sobre ambos gobiernos para encontrar una solución definitiva. Sin embargo, Macri subrayó que, mientras los delitos sean de jurisdicción nacional, los presos deben ser gestionados por el Servicio Penitenciario Federal.
El debate sobre las cárceles federales ha adquirido una relevancia considerable, ya que en las últimas semanas se han producido fugas alarmantes de detenidos alojados en dependencias de la Policía de la Ciudad. El hecho más reciente ocurrió en la Comisaría Vecinal 1 B de San Telmo, donde 40 reclusos aún permanecen bajo custodia. Esta situación ha llevado a un refuerzo de la presencia policial en los alrededores de las comisarías afectadas, con el fin de evitar nuevos intentos de fuga.
La tensión se incrementó aún más cuando el corte de energía que afectó a la zona de San Telmo también comprometió la seguridad de la comisaría, un hecho que hizo aún más evidente la fragilidad del sistema de reclusión de la Ciudad. Para Macri, este tipo de situaciones demuestran que la Ciudad no puede seguir siendo responsable de alojar presos en condiciones tan precarias.
En su discurso, Macri también destacó el esfuerzo de la Ciudad para crear soluciones a largo plazo, mencionando la construcción de la nueva cárcel en Marcos Paz. Sin embargo, señaló que mientras no se resuelva el problema de manera estructural, los presos continuarán siendo un peligro para la seguridad de todos. “No podemos seguir teniendo presos donde no deben estar y son un peligro para todos”, insistió Macri, subrayando la necesidad de una respuesta urgente.
Este enfrentamiento político pone de relieve la falta de consenso entre la administración porteña y el Gobierno Nacional respecto a la gestión del sistema penitenciario en la Ciudad de Buenos Aires. Mientras que Macri insiste en que la responsabilidad recae en el gobierno nacional, desde el Ministerio de Seguridad de la Nación han hecho llamados a la colaboración entre ambas partes para encontrar una solución.
La situación, lejos de resolverse, parece haber entrado en un punto muerto, con acusaciones mutuas y una falta de acuerdos concretos sobre el futuro del sistema penitenciario en la Ciudad. Con las fugas de presos convirtiéndose en un problema recurrente, la presión sobre ambos gobiernos sigue aumentando. A medida que se acercan los meses, se espera que esta disputa sea un tema central en la agenda política de la Ciudad, con implicancias que podrían afectar no solo la seguridad de los porteños, sino también el panorama político de cara a las próximas elecciones.
Macri, por su parte, dejó claro que la Ciudad de Buenos Aires continuará buscando soluciones, pero subrayó que sin un plan claro y coordinado con el Gobierno Nacional, la situación continuará siendo un desafío para todos. “Estamos para ayudar, pero no se nos puede pedir lo que no nos corresponde”, concluyó el jefe de Gobierno porteño, cerrando un capítulo más en la tensión entre la Ciudad y la Nación sobre el tema de las cárceles y la seguridad.


