Javier Milei, presidente de Argentina, aseguró este jueves que vetará el aumento de las jubilaciones y la declaración de emergencia en discapacidad, recientemente convertidos en ley por el Senado. El mandatario cuestionó el impacto fiscal de estas iniciativas y sostuvo que la medida es necesaria para mantener la estabilidad económica.
En un discurso ante empresarios en la Bolsa de Comercio, Milei describió la aprobación de las leyes como “un acto de desesperación” de sus opositores, anticipando un contundente triunfo electoral en octubre. “Lo que pasó hoy no nos sorprende, ya lo sabíamos desde ayer”, afirmó el jefe de Estado.
El mandatario dejó claro que, si el veto se mantiene, el gasto público no aumentará. “Habrá volatilidad mientras dure el proceso, pero luego la situación se estabilizará”, advirtió. En caso de que el veto no prospere, Milei anunció que recurrirán a instancias judiciales para intentar frenar las medidas.
Reconoció que los tiempos de la justicia suelen ser lentos, por lo que la resolución del conflicto podría extenderse hasta diciembre. “En ese período habrá más volatilidad, el crecimiento se desacelerará y la inflación bajará más lentamente”, explicó, aunque subrayó que a largo plazo no habrá cambios en la política fiscal.
“La política del superávit fiscal es permanente. No vamos a abandonar la ortodoxia monetaria, fiscal ni cambiaria”, sostuvo Milei, reafirmando su compromiso con una agenda económica estricta basada en la reducción del gasto y el control de la inflación.
Durante su intervención, el presidente criticó a Victoria Villarruel, senadora que no frenó la sesión donde se aprobaron las leyes. Además, destacó que su gobierno ha impulsado “25 veces más reformas estructurales” que en la primera presidencia de Carlos Menem, pese a contar con un bajo apoyo parlamentario.
Milei resaltó la gestión económica afirmando que la deuda argentina no ha crecido y que el país es solvente intertemporalmente, un concepto que apunta a la capacidad de cumplir obligaciones futuras con estabilidad.
Sin embargo, criticó duramente a sectores políticos contrarios a su plan económico, a quienes calificó de “degenerados fiscales” y “primates” que no comprenden las limitaciones presupuestarias, y que, según él, aumentan el riesgo país de manera innecesaria.
El presidente explicó que la reducción del riesgo país, que pasó de 3000 a 700 puntos básicos, es crucial para bajar las tasas de interés, lo que a su vez favorece la inversión, la productividad y los salarios, contribuyendo al crecimiento económico.
Para Milei, la oposición genera un efecto negativo al “fabricar riesgo país”, lo que perjudica la economía y afecta principalmente a los sectores más vulnerables. Aseguró que esta contradicción refleja una falta de compromiso real con el bienestar de la población.
El veto presidencial representa un nuevo capítulo en la confrontación entre el oficialismo y la oposición sobre el rumbo económico de Argentina, en un contexto donde el control del gasto público y la inflación son temas centrales del debate político.


