Las autoridades japonesas confirmaron la detección de más de 10.000 hormigas de fuego en un barco de mercancías proveniente de China, generando preocupación por la posible expansión de esta especie invasora.
Además de los insectos adultos, se hallaron alrededor de 8.000 huevos, larvas y pupas, lo que evidencia un alto riesgo de reproducción y proliferación.
El hallazgo inicial se produjo en el exterior de un contenedor descargado en el puerto de Aomi, en Tokio, desde donde se extendieron a otras áreas y contenedores cercanos.
El barco que transportaba la carga salió del puerto de Xiamen, China, el 26 de septiembre y llegó a Japón el 30 del mismo mes, según informó el Ministerio de Medio Ambiente japonés.
Los trabajadores del puerto detectaron unas 40 hormigas sobre el techo de un contenedor y alertaron de inmediato a las autoridades ambientales.
Tras la alerta, personal especializado del Ministerio inspeccionó la zona, identificó numerosos ejemplares adicionales y procedió a sellar los contenedores.
Para contener la amenaza, se roció insecticida en toda el área afectada, logrando que el 3 de octubre ya no se registraran más hormigas de fuego.
La especie detectada, Solenopsis invicta, conocida como hormiga roja de fuego, es originaria de Sudamérica y es famosa por su veneno potente y agresividad.
Su picadura provoca una sensación de quemadura intensa y, en casos extremos, puede generar reacciones alérgicas graves, incluyendo anafilaxia que pone en riesgo la vida de las personas.
Expertos en Japón advierten que, además del peligro sanitario, la introducción de esta especie representa una amenaza para la biodiversidad local y los ecosistemas.
La detección temprana y la rápida respuesta de las autoridades fueron claves para evitar la propagación de la especie invasora dentro del país.
Las autoridades japonesas reiteraron su llamado a mantener controles estrictos en puertos y fronteras para prevenir futuros incidentes con especies invasoras que puedan afectar la salud pública y la agricultura.


